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El pasado no existe, solo cuenta hoy

Iker Marizkurrena, Manex Aldai, Eugenio Elduayen, Txomin Orbañanos, Iñigo Vertiz y Agoitz Irazoki, ayer tras el último entrenamiento de la semana.
Iker Marizkurrena, Manex Aldai, Eugenio Elduayen, Txomin Orbañanos, Iñigo Vertiz y Agoitz Irazoki, ayer tras el último entrenamiento de la semana. / ARIZMENDI
  • Los dos claros favoritos a la Bandera de La Concha coinciden en que quien gane hoy (12.00 horas, ETB1) la tanda de honor -junto a Kaiku y San Juan- se llevará la gloria a casa

  • Bermeo defiende 1.78 segundos frente a Hondarribia, la duodécima renta más corta de siempre

SAN SEBASTIÁN. Por cuarta temporada consecutiva, Bermeo y Hondarribia se vuelven a retar a duelo con la Bandera de La Concha en juego. La rapidez con la que ambos contendientes desenfundan sus vatios no parecen dar opción a Kaiku y San Juan, que este mediodía completarán la tanda de honor.

Los de Jon Salsamendi partirán 1.78 por delante de los de Mikel Orbañanos. Eso son apenas dos pasos. Una nada con tres millas náuticas por delante. Es la duodécima menor diferencia de la historia con la que arranca la tanda de honor de la regata donostiarra. De las once más exiguas, en seis hubo remontada.

El dato riega la planta de las esperanzas bidasotarras. Si alguien tiene razones para creer es la tripulación de la Ama Guadalupekoa. El año pasado no pudo amarrar la bandera pese a que partió montada sobre un minúsculo colchón de 1.92 segundos que se fue deshilachando ante el, aquel día, áspero firme de la calle uno.

De hecho, el mástil se les escurrió casi en el sorteo de balizas, donde el golpe psicológico al corresponderle el primer andén, el más bacheado entonces para salir, fue más fuerte que el tenue sosiego que podía otorgar su ventaja, que pese a ser diminuta era más grande que lo que necesita remontar hoy.

Si entonces la regata ya comenzó a decidirse desde la reunión de delegados, cualquier detalle puede hoy desequilibrar la bandera. Y más, si se cumplen las previsiones, que anuncian olas de metro y medio y viento del este-nordeste. Quizá hoy hasta la calle uno no resultara tan dañina. Lo sabremos este mediodía.

Un año salvaje

Porque el pasado no cuenta. «Debemos afrontar la regata como si partiéramos de cero», coincidían en la previa de la regata los oriotarras Salsamendi y Orbañanos, que coincidieron ayer en la fotografía que organizó Orio para exponer su queja por el fondo y las formas con las que sienten que se les ha esquilmado aquel triunfo de 1939. En la imagen también estaba José Luis Korta, a quien alguno ayer lo imaginaba retratándose hoy besando la bandera. «Están a 12 segundos -12.86- y parece que tienen un polvorín dentro, pero como esa tripulación se mentalice para hacer daño, puede hacerlo. Como se pogan por delante, ojo. Con el 'viejo' -por Korta- siempre te puedes esperar un nuevo truco. Mira la que lió con Castro en 2001», señalaba ayer un remero de una de las dos embarcaciones favoritas.

Se refería a los 10 segundos que La Marinera enjugó a la Txiki dentro de la bahía para hacerse con la bandera por 89 centésimas. Pero lo que sucedió hace 15 años es prehistórico. En el foro interno de Bermeo y Hondarribia no caben Sestao y menos San Juan, que con una rémora de 23 segundos regresa a la tanda de honor seis años después.

Ayer, entre remolques y furgonetas, Salsamendi y Orbañanos eran dos técnicos antagonistas. Risueño y parlanchín el técnico txo, más serio y parco el hondarribiarra. Dos contrastes que poco tienen que ver con el resultado de hace siete días; responden más bien a los distintos caracteres de dos hombres que miran al retrovisor y no ven nada. «Partimos de cero», insistían.

Orio y Donostiarra

La segunda jornada comenzará a las 12 del mediodía con una primera tanda de muchos quilates. El oro que más reluce es el de Orio, que buscará al menos ganar la serie y posar sus garras sobre la espalda de San Juan, que cuenta con tres segundos a su favor para defender una cuarta plaza a la que también aspiran Tirán y sobre todo Zierbena.

Este es otro de los alicientes de hoy, la pugna entre los dos botes que este año aspiran a rebañar lo poco que Hondarribia deja en el plato guipuzcoano. A esa mesa pretende sentarse el año que viene Donostiarra, que el próximo fin de semana disputará el play off de ascenso a la máxima categoría. Lo de hoy es un entremés comparado al banquete que le puede esperar. Hablamos de futuro, porque el pasado ha quedado claro que no cuenta. Salimos de cero. Bueno, de 1.78 segundos. Una nada.