Remo

Un aire gallego en San Juan

Andrea Oubiña, en las instalaciones de San Juan. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Andrea Oubiña, en las instalaciones de San Juan. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Andrea Oubiña asegura que la celebración por el título de liga fue mesurada al quedar «lo mejor, La Concha»

OSKAR ORTIZ DE GUINEA SAN SEBASTIÁN.

Andrea Oubiña (O Grove, 1990) es una de las referencias en el banco fijo femenino. Con siete victorias en la Bandera de La Concha (2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2015 y 2016), la gallega festejó el domingo su quinta Liga Euskotren (2009, 2010, 2015, 2016 y 2017), las tercera con San Juan. «No quisimos alargarnos mucho en la celebración y nos fuimos temprano a casa. El lunes había que trabajar y también que entrenar. Aún queda lo mejor, la Bandera de La Concha, y no nos va a costar nada reservarnos tres semanas más. Ojalá podamos tener otra celebración».

Andrea Oubiña formó parte de aquella tripulación gallega que dominó en las primeras ediciones de La Concha y la Liga. «Yo era de las jóvenes en un equipo con gente de veintimuchos años. Quizá aquí no había tanta gente experimentada y pudimos ganar. Solo tres o cuatro de aquel equipo seguimos remando».

Se inició «con 12 años» en el club de Amegrove, donde sus amigas remaban. «Como les faltaba una para completar un batel, me animé». Luego pasó al Náutico de Vigo y en 2008, con 17 años, recaló en Samertolameu, donde ya se inició en la trainera que conformaban remeras de distintos clubes gallegos. Tras aquella ola ganadora, desde 2015 se subió a otra cresta con San Juan.

«No sé hasta cuándo seguiré; no vivimos del remo y cualquier hecho es motivo para dejarlo»

Durante este tiempo, se ha convertido en la mujer con más regatas ligueras disputadas (58), según los datos del historiador Ángel Obregón. Le siguen la vizcaína de Hibaika Olatz Ortega (57) y las bateleras guipuzcoanas Irati Larrañaga (55) y Ane Pescador (54). Son las únicas que han superado las cincuenta competiciones. Jone Oliban (Hibaika) tiene 49 e Irati Iñarra (San Juan), 47.

Oubiña no es amiga de las estadísticas. «A mí lo que me gusta es remar», afirma. Haber pertenecido a dos traineras que han marcado una época tiene su explicación, porque «nunca» se planteó venir a Gipuzkoa. Hasta que Juan Mari Etxabe le llamó para el verano de 2015. «Los clubes entonces no eran de llamar a remeras de otras provincias, así que nunca pensé que fuera a venir a Gipuzkoa».

La preparación física la hace en Galicia y en verano reside en Pasai Donibane junto a sus compañeras vizcaínas Garazi Martín, Ane Hernández y Laura Yozifek. «Las cuatro nos llevamos superbien. Ya es mi tercer verano con Ane y con Garazi y ya somos como una familia. Al estar fuera de casa, te unes más», subraya.

Hasta noviembre no cumplirá 27 años, por lo que está en una gran edad para remar. «No me planteo hasta cuándo voy a continuar, porque llevo ya 15 años remando y el cuerpo no responde igual que cuando tenías 20. Me siento muy a gusto en el club, con las compañeras... pero no vivimos de esto y cualquier circunstancia puede ser un motivo para dejar de remar».

Pugna con Hibaika y Orio

Lógicamente, las victorias ayudan a superar los momentos bajos, pero «valoro mucho el ambiente que tenemos en el equipo». Tras sus dos primeros años con Juan Mari Etxabe como técnico, vive el primero de Maialen Arrazola, que ha pasado de ser su compañera a ser su entrenadora. «El cambio igual lo notaron más las remeras de aquí, porque yo hice la preparación invernal en Galicia y vine con el equipo ya integrado. Con Maialen también estoy muy a gusto. El año pasado era mi compañera de tosta y tenemos muy buena relación. Además, los resultados nos están acompañando».

Con siete triunfos de ocho en la Liga Euskotren, más el Campeonato y la Liga de Gipuzkoa, «la temporada está siendo muy buena. Pensábamos que andaríamos bien, pero quizá no esperábamos haber ganado tantas regatas».

Hincaron la rodilla en la primera jornada liguera, en Orio. «Contábamos con que Hibaika iba a estar a nuestra altura. A última hora se reforzaron más y quizá también fuimos algo despistadas a la primera regata y nos pillaron. Aquella derrota nos sirvió un poco de advertencia para el resto del verano. Al día siguiente pudimos ganar en San Sebastián. Tras el triunfo posterior en Santander, llegó el «triunfo clave» que puso cuesta abajo la corona para las bateleras: «La regata de Pasaia marcó la temporada, porque ganamos por (26) centésimas, lo que nos permitió sacarles dos puntos de ventaja en la cuarta regata, lo que en una liga de ocho jornadas es bastante. Si ese día llega a ganar Hibaika, nos habría empatado y todo habría sido más difícil. Aquellas centésimas nos sirvieron de mucho, nos dieron tranquilidad y confianza.

Siguiente reto, La Concha

Con la Liga en el zurrón, «ahora queremos la guinda en La Concha. Va a estar muy difícil porque Hibaika nos ha apretado todo el verano y lo volverá a hacer en La Concha como en los últimos años. Y está Orio, que aunque no lo pudo hacer en Zarautz, en las últimas semanas se está acercando mucho». Tampoco se olvida de su tierra. «No lo estoy siguiendo mucho, pero Mecos ha ganado la liga gallega y se ha marcado como objetivo entrar en la tanda de honor». Ahí espera estar Andrea Oubiña, un aire gallego en San Juan.

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