Diario Vasco
Jon Salsamendi posa a bordo de un pesquero amarrado en el puerto de Orio, su casa.
Jon Salsamendi posa a bordo de un pesquero amarrado en el puerto de Orio, su casa. / MIKEL FRAILE

REMO

«No tengo el plantel más rápido, pero mi labor es que sea el que mejor trabaje»

  • Jon Salsamendi, Entrenador de Orio, Tras ganarlo todo en Bermeo, el oriotarra regresa a casa con la aureola de salvador

Tuvo ofertas y eligió Orio.

Cabía también la posibilidad de no seguir en el remo momentáneamente. Se daban todas las circunstancias deportivas y profesionales para seguir bien en Bermeo, pero había otras circunstancias mucho más personales que lo hicieron imposible, aunque las dos partes quisiéramos seguir. Una vez decidido dejar Bermeo, escuché las posibilidades que se me plantearon y al final cuajó la de Orio.

Sería la más atractiva, supongo.

Se juntan muchas cosas. Soy de donde soy, aunque en el club de Orio dejé claro que estaban hablando con el Salsamendi entrenador profesional. No quiero mezclar el hecho de ser de Orio. Soy socio del club desde que nací porque lo quiso mi padre, pero no voy a vender oriotarrismo para potenciar mi incorporación. He tenido una vida muy policultural, estuve ocho años con el remo olímpico dando vueltas por ahí, pasé siete años maravillosos en Astillero, cuatros años increíbles en Bermeo y he vivido 16 años en Pasai Donibane que es el sitio que recomendaría a cualquiera para vivir. Ahora estoy en otra etapa, y la mejor opción profesional y personal era la de Orio. Pero llego a Orio como si yo fuera neozelandés o sevillano.

No dejó Bermeo por ir a Orio.

No. Una vez que decidí dejar Bermeo, analicé adónde ir. Reconozco que siempre que tomo una decisión, hay en mí un 10% de algo que me enseñó un entrenador italiano, un 'spirito bambino', espíritu de niño, refiriéndose a la ilusión que un niño tendría para hacer algo sin pensar si eso le va a acarrear algo negativo. Llámale locura o sueño, pero es algo que me ha acompañado en cada decisión de mi carrera. Como ahora.

Desde esa perspectiva 'policultural', ¿cómo se veía a Orio?

Cuando estaba en Orio, palpaba que lo que la gente pensaba era peor de lo que pensaba yo. Sales fuera, y con perspectiva y frialdad tú mismo puedes ser más crítico -que no negativo-, pero te das cuenta de que la gente de fuera ha admirado, admira y admirará Orio, por lo que esas cuatro letras significan. Siempre se teme a Orio, sea el décimo o el veinte. Siempre se piensa que puede hacer algo. También me ha permitido pensar en lo que me gustaría que fuera Orio. Esos dos años en el 'exilio' mientras se hacían las nuevas instalaciones, que se entrenó de aquella manera, con el material en Ortzaika y el trabajo físico donde se podía, fueron años muy duros para el club en todos los niveles y eso se está pagando ahora. Coincidió el descenso y una laguna de remeros en las categorías inferiores. Veo un club potente que quizá ha bajado el interés en modalidades que no son la trainera, algo que no comparto pero comprendo por esos problemas.

Da la sensación de que es el último salvavidas para rescatar a aquel Orio ganador que lo hizo temible.

Eso es un halago pero, primero, las regatas las ganan los remeros; segundo, por muy bien que hagas tu trabajo, dependes de su rendimiento y de los rivales. Puede que un equipo haga las cosas muy bien pero otros vayan más rápido. No sé hasta qué punto los últimos cambios de entrenadores han sido porque se esté trabajando mal o por no saber asumir los resultados. Lo sabrán los que estaban dentro. Ahora veo un equipo triste, que ha sufrido psicológicamente, no por tener mal rollo, porque todos hablan bien de todos, pero había una realidad que les ha hecho sufrir más de la cuenta que era la competición. ¿Que con mi llegada se va a mejorar hasta estar en disposición de ganar algo? Para eso vengo, pero ahora nos equivocaríamos en pensar en eso. Mi único pensamiento es objetivar la situación y asumir con humildad y claridad que en 2016 Orio estuvo a 23 segundos de las banderas. Si ese es el punto de partida no podemos hablar de la varita mágica de Salsamendi. Orio no es la plantilla más fuerte, ni la más rápida, ni la más guapa, pero mi misión es que sea la que mejor trabaje. En junio veremos si el punto de partida es 23, y hablaremos de objetivos más concretos.

¿Hay opción de que siga en 2018?

Ahora mismo, no. No porque no quiera, sino porque solo pienso de aquí a septiembre. Dejé claro que no quería proyectos a medio plazo, que es lo que debería hacer el club, pero que no contaran conmigo para ese compromiso. Puedes hacer un buen trabajo y no lograr los resultados esperados y que eso conlleve un cambio. Intentaré que no ocurra, pero firmo contratos y nóminas y no veo sentido a firmar por más años.

No descarta seguir.

Ya veremos, pero deben tener claro que vengo para un año. Como no tengo más tiempo, he impuesto mi forma de trabajar desde el inicio. Puede haber formas mejores pero no tengo tiempo de comprobarlo.

¿Qué debería suceder en 2017 para que Salsamendi continuara?

¡Tengo tanto que pensar en cómo limar esos 23 segundos y solo tengo un año! A los remeros les dije que si pensamos en que son 23.000 milésimas, ya parece una barbaridad y a estos niveles lo es. Pensar más allá no es práctico ni ético. Nos quedan 23.000 pasitos para colmar la ilusión de mucha gente, incluida la mía.

¿Cómo se colmaría la suya?

Sintiendo que hemos hecho todo lo que está en nuestra mano para dar esos 23.000 pasitos. Para que eso se vea en competición se necesita el resultado, pero a estas alturas de mi vida deportiva no me siento tan condicionado por los resultados como por el trabajo con el equipo. La nota me la pondrán el club y la plantilla. Mi satisfacción sería que cada remero logre en 2017 ser el mejor remero que puede ser, y con esos mimbres situar a Orio en tanda de honor peleando por cada regata.

En Urdaibai se encontró un equipo ganador. En Orio ansían serlo.

En Bermeo me encontré una plantilla y unas condiciones de trabajo muy buenas, con la única complicación de que solo valía ganar, por calidad de la plantilla y lo que esperaban de mí. Y eso que Bermeo no presiona nada y asume bastante bien no ganar. En Orio no he sentido que ganar sea una obligación. La diferencia es que hay que rearmar, reorganizar, reeducar, reilusionar al equipo... Si lo logramos de aquí a junio, nos divertiremos en verano. Alguno deseará que si no ganamos me echen. Lo tengo asumido. Si no gano, no me deprimiré. No tengo que demostrar nada a nadie, pero tengo toda la ilusión para trabajar.

Dice no sentir presión por ganar, pero cuando un club como Orio prescinde de un Aizperro, sí parece buscar un giro de tuerca.

Eso lo deberían responder otros...

...me refiero a si lo siente así.

No. Aizperro lo ha demostrado todo en Orio, es el entrenador que dio la última Concha. Cuando fui a Bermeo, relevé a Etxabe, que había hecho un temporadón. Los cambios no siempre obedecen a resultados. Así lo entiendo también ahora. Si es diferente, lo deberá explicar el club. Creo que buscan una manera distinta de hacer las cosas. Aizperro debe estar tranquilo de lo logrado, incluido en 2016. No ha engañado a nadie. Ha trabajado a su modo, ha sido honrado y no creo que haya hecho nada diferente a cuando ganó La Concha. Tampoco yo he cambiado mi forma de trabajar desde 2006, aunque tengo un recorrido detrás.

A Aizperro se le pidió mirar a la cantera. ¿Las llegadas de Azkue y Aranberri chocan con esa idea?

En 2017 habrá menos remeros de fuera que en 2016. Hemos tenido siete bajas -Aizperro, Manuel Ventas, Anartz Larrea, Aritz Etxebeste, Alain Colunga, Endika Alberdi e Irakoitz Etxeberria-y cinco altas -Bersaitz Azkue, Gorka Aranberri, Paul Galdiz, Alexander Esteban y Jon Albizu-. Que Bersaitz o Gorka vengan no son fichajes sino un milagro, las circunstancias personales lo han hecho posible. Desde que salí en 2006, Orio siempre ha incorporado gente de otros clubes. Eso no condiciona la apuesta por la cantera. Aizperro hizo debutar a mucha gente, en verano veremos si esa línea se mantiene. Contaré con los trece que mejor rindan, sean de la cantera o de Senegal. Solo me vale que tengan ficha de Orio y su rendimiento. Un joven tendrá oportunidades, pero como mínimo debe empatar con un veterano. Y por mucho nombre que tenga un veterano, si un joven le empata, lo natural es que reme el joven. De entrada, las dos traineras entrenarán juntas, por lo que en cada sesión veré a 26 remeros. Y desde febrero habrá un embudo en función del rendimiento.

Es llamativo que prescinda de un patrón como Irakoitz Etxeberria.

Es la única baja decidida por mí. La marcha de Irakoitz obedece a un criterio deportivo antes de empezar. Hablé con el club y con él. Profesionalmente no he podido ser más transparente. Entiendo que le duela. Los que hemos hablado cara a cara sabemos la verdad. La llegada de Gorka no tiene nada que ver con la salida de Irakoitz. Es más, antes que Gorka se barajaron otras opciones.

Hondarribia será el bote a batir.

Hondarribia mantiene el bloque, y hay motivos para pensar que andará más porque es un equipo joven. Bermeo tiene varias caras nuevas, pero el potencial de vatios/kilo es igual o mejor. Kaiku y San Juan presentan caras nuevas pero no tengo información para pensar que dan un paso atrás. Zierbena se ha reforzado bien y dará un salto de calidad.

Es curioso que ahora Urdaibai exporte entrenadores....

Elortegi a Deusto, Zabala a Santurtzi, Nando Rúa a Vila de Cangas, Miguel Ruiz a Astillero... Tienen capacidad para ser entrenadores, pero este oficio desgasta y no está hecho para todo el mundo. Ni siquiera para mí, de ahí mi filosofía de ir año a año. Los últimos años he perdido demasiado pelo demasiado rápido.

Va a pasar de trabajar en Bermeo y vivir y evadirse de la tensión en Pasai Donibane, a residir y trabajar en Orio, con lo que implica.

Soy un afortunado: a un kilómetro de casa tengo la escuela de mis hijos y al otro lado, a un kilómetro, o 200 metros si cojo un bote, mi trabajo. Llevo a los críos a la Herri Eskola y a las 9.10 estoy desayunando con mis padres. Solo con eso igual me vuelve a crecer el pelo (ríe). Haré la vida en Orio, donde hay quien me anima, quien me da el pésame en buen plan, y quien me criticará desde el minuto uno. Necesito a esos 'arreglatrajes' que hay en todo pueblo, son los que me harán ser mejor. Siendo oriotarra, sé adónde vengo y por eso lo hago con ese carácter profesional tan rotundo en cuanto a cómo y con quién empezar y hasta dónde comprometerme de inicio. Me gustaría que el pueblo esté siempre orgulloso de su trainera.

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