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La familia guipuzcoana de Urdaibai

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Jon Salsamendi, Bersaitz Azkue, Gorka Aranberri, Ibon Basterretxea, Xabier Zulaika y Jon Unanue posan ayer en Bermeo con la bandera conquistada el domingo. / MAIKA SALGUERO

  • Los técnicos Salsamendi y Mena, el patrón y cuatro remeros son parte de los últimos éxitos de la Bou Bizkaia

La Bandera de La Concha durmió el domingo en Orio para cumplir la promesa que Jon Salsamendi había hecho a su aita. Antes, había ondeado en Bermeo, que vivió una celebración bajo el patrón de la mesura. Gorka Aranberri se retiró temprano, pues ayer entraba a las siete a trabajar: «Ya lo festejamos por la tarde», afirma el zarauztarra. El remero Jon Unanue, previsor, había cogido fiesta y durmió en Bermeo tras una noche «txintxo, txintxo», puntualiza el azkoitiarra. Los integrantes de la Bou Bizkaia se habían concienciado para mantener la tensión siete días más, pues el fin de semana se reencuentran con Hondarribia, ahora con la Liga en juego.

«Hace tres semanas que comenzamos a hablar sobre la celebración en el caso de que ganáramos La Concha, teniendo en cuenta la opción de ganar la Liga este fin de semana. Lo teníamos asimilado para que fuera así y todo resultó muy natural», explica su técnico, Jon Salsamendi.

El oriotarra entiende que «hubiera sido insano no celebrar La Concha como merece. No es algo que se gane todos los años», aunque Urdaibai lo haya logrado en cinco de las últimas siete ediciones. «Pero fue una fiesta sin alcohol. Lo pasamos muy bien en la comida y estamos muy, muy agradecidos al recibimiento en Bermeo, pero este fin de semana tenemos una oportunidad muy bonita de ganar la Liga, y nadie se puede despistar», advierte. «Quién sabe, igual nunca más se presenta otra oportunidad así. Merece la pena aguantar una semana más antes de descansar», añade Unanue.

Al entrenador oriotarra le gusta tener todo bajo control para que el engranaje de Urdaibai no chirríe. «Es increíble las horas que pasa dando vueltas a las cosas y recopilando información. Le gusta tener todos los datos antes de tomar una decisión, y cuando tiene que decidir no duda. Si en algo es bueno es en su capacidad de acción-reacción», explica su sobrino Borja Mena.

El joven oriotarra, que el pasado año fue entrenador de Oiartzun, afronta su primera temporada como adjunto de Salsamendi. Realiza una función similar a la que venía desempeñando el tolosarra Anjel Larragaña -cuñado de Salsamendi- hasta que este comenzó como entrenador de Zarautz. A sus 24 años, Mena «siempre» ha tenido como «referente» a Salsamendi del que resalta que «más que metódico, es una persona con una gran capacidad de trabajo y de análisis. Siempre tiene los pies en el suelo, y es algo que nos trata de inculcar siempre».

En su abecé, Salsamendi «nos insiste en que hay que trabajar día a día, pues nadie nos va a regalar nada. Él es el primero en trabajar. Lleva al extremo el refrán de no dejes para mañana lo puedas hacer hoy. El intentará hacerlo ayer».

Jon define a los guipuzcoanos

Los dos oriotarras son solo una parte de la familia guipuzcoana de Urdaibai. En su tripulación, hasta cuatro remeros y un patrón son de Gipuzkoa. El domingo en el agua estuvieron el azkoitiarra Gorka Aranberri, Bersaitz Azkue y Jon Unanue, y en tierra se quedaron los debarras Ibon Basterretxea y Xabier Zulaika.

Salsamendi asegura que «para un entrenador es muy difícil dejar fuera a un remero, porque individualmente no había ningún motivo para ello», por lo que en su caso se guió por «las dinámicas del equipo en un momento concreto». Además del patrón, ha utilizado a 17 remeros. Trece de ellos repitieron los dos domingos y los cuatro restantes bogaron en la clasificatoria, con el fin de que «todos participaran». En su cabeza tenía claras las alineaciones, pero no las desveló hasta última hora: «Es la manera de tener a todos motivados y en tensión. Siempre puede haber una lesión de última hora y también pienso en las dos regatas de Liga que quedan, y todos son importantes en este equipo», valora.

Para el entrenador, Gorka Aranberri (Zarautz, 1987) «técnicamente es el mejor patrón que he conocido. Hay otros patrones también de gran nivel que destacan por otras cualidades, como el carácter, pero no son tan técnicos. Es capaz de mantener una rutina muy dura para compaginar el trabajo y los entrenamientos, y físicamente es deportista: se prepara mucho y se sacrifica mucho para limar el peso».

Ha estado en las cuatro últimas Conchas de Urdaibai. Aún era patrón de Zarautz cuando los vizcaínos se estrenaron en 2010. Ahí bogó Bersaitz Azkue (Zarautz, 1982) en su debut en Bermeo tras dejar la Enbata. Repitió en 2011 y luego sumó las dos últimas tras su periplo en Portugalete. «Como Gorka, Bersaitz representa la humidad y la ambición. Como persona es extremadamente noble y nunca te va a dar un problema. Como remero, físicamente es muy bueno. Tiene un motor muy económico que nunca se para: es capaz de rendir a muy alto nivel durante el tiempo que haga falta».

A Jon Unanue (Azkoitia, 1988) lo reclutó José Manuel Francisco al verlo en una prueba de ergómetro en un concurso, y ahora es un canterano de Bermeo con tres Conchas en el zurrón. «Un descubrimiento», destaca Salsamendi. «Siendo azkoitiarra, había hecho deporte toda la vida -fue pelotari-. Su calidad física es evidente, y en muy pocos años se ha convertido en un remero de gran nivel. Pese a su aspecto fuerte, la fuerza será su cualidad más floja. Odia las pesas. Es un gran remero».

Xabier Zulaika (Deba, 1969) no estuvo en la proa que ocupó en los cuatro desembarcos bermeotarras en la bahía donostiarra. Se formó en Deba, bogó en Zarautz y luego alternó entre Ondarroa y Zumaia, dondo estuvo nueve años. Recaló por primera vez en Bermeo en 2002. «Es el referente del equipo, y no por su edad o trayectoria. A sus 47 años, no rema por el nombre sino por su nivel físico. Sabiendo el esfuerzo que hace para seguir en la brecha, su ilusión, su nivel y el hambre competitiva que transmite, son un ejemplo».

Su paisano Ibon Basterretxea (Deba, 1990), forjado en Zumaia, «está en el inicio para tener una trayectoria como la de Zulaika, al que le costó más llegar. Tiene una gran calidad, está muy rodado para su edad y tiene muchas opciones de ser un gran remero durante muchos años».

Son los guipuzcoanos de Bermeo.