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bandera de la concha

Orio lamenta el incidente con el juez y Kaiku

La trainera de Orio ciaboga durante la primera jornada de la Bandera de La Concha del domingo.
La trainera de Orio ciaboga durante la primera jornada de la Bandera de La Concha del domingo. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • Lamentan que les impide seguir «vivos» pero desean rematar bien La Concha

Orio ya había digerido ayer su malestar del domingo por el alto peaje pagado tras la pugna por la mejor ubicación mantenida con Kaiku en los primeros compases del segundo largo, con la consiguiente intervención de un juez que toma una decisión que consideran injusta y que sacó a su tripulación de la regata y le fulminó de toda opción de pelear por la Bandera de La Concha. «Es una pena pero no hay vuelta de hoja. Debemos pensar ya en intentar hacer la mejor regata el próximo domingo y acabar lo mejor posible. No es lo mismo ser quintos, sextos o terceros», señala su presidente, Ibon Huegun.

En el seno aguilucho escuece que el gran primer largo -terceros igualados con Bermeo- se vio cortado a de raíz en el segundo minuto del largo de vuelta. Para su patrón, Irakoitz Etxeberria, la decisión del juez de mandar a estribor a la San Nikolas es «errónea», según manifestó ayer en Radio Marca. «Solo sabemos lo que nos dijo Irakoitz y los remeros, porque por televisión no se ve lo que pasa durante los dos minutos posteriores a la ciaboga. Entre que dan las imágenes repetidas de la ciaboga y algún plano más, no se ven esos dos minutos y cuando dan los primeros planos ya estamos fuera de nuestra calle hacia la cuatro. Por eso al final de la regata pedimos ver los datos del GPS, para ver qué sucede mientras estamos en nuestra calle. No veo bien que no se nos deje ver esa información», explica Huegun.

Con el cuajo del paso de las horas, Irakoitz Etxeberria relata que «tras la ciaboga, Kaiku sale algo por detrás y se viene hacia la calle dos cogiendo una ola que les pone a la par nuestra». Asegura que en ese momento, «a la quinta palada», el juez «se mete ya entre las dos embarcaciones y me manda a mí a estribor, y a Kaiku a babor».

A juicio del oriotarra, el árbitro actúa «erróneamente porque me manda a estribor cuando yo aún estoy en mi calle. Él se mete en la mitad y va en dirección a la calle cuatro, lo que me obliga a mí a irme cada vez más hacia las calles tres y cuatro, dejándole libertad a Kaiku para que vaya por donde ella quiera, cogiendo las olas limpiamente».

Por el contrario, continúa, «yo llevo el catamarán a mi lado durante minuto y medio o dos minutos, no lo sé exactamente porque vas metido en regata, y me está rompiendo las olas y tampoco me deja ir por la calle dos para obligar a Kaiku a que deba seguir por su calle».

Etxeberria añade que no es él quien busca la calle cuatro, ni tampoco Kaiku quien le aprieta, sino que «la embarcación del juez, que va en paralelo a mi trainera, me tira hacia la isla. No puedo meterme para dentro porque mis remos -especialmente la pala de Josu Indo, ankeko de babor- van casi tocando la embarcación del juez. Él se pone en dirección a la calle cinco y yo me veo con el morro de mi trainera mirando a la isla». En ese instante, Etxeberria protesta porque «yo quería ir por el centro y el catamarán no me deja ir por mi calle y el juez además me manda a estribor, dando vía libre a Kaiku para coger las olas».

Tras el incidente, Orio se «descentra» y en un minuto la Bizkaitarra le saca cinco-seis segundos. «Es cuando el juez se aparta y me deja a mí comiéndome la ubera de Kaiku».

Con las pulsaciones disparadas, la San Nikolas se evade de la regata que pudo haber sido y no fue. «Por mucho que diga a los remeros que se centren en remar, que es mi pelea con el juez, no es fácil: hay muchos gritos y todos nos descentramos. Yo el primero», y San Juan coge el testigo de Kaiku como rival. «Los remeros van pensando en lo que deben, nos sacan de remada y luego es cuando ya viene San Juan por detrás y nos acaba pasando», lamenta.

A resarcirse el domingo

Para Huegun, «es una pena porque el año no estaba siendo bueno para Orio pero las últimas regatas y sobre todo la clasificatoria -segundos junto a Bermeo- había despertado la ilusión en el pueblo. Nuestro primer largo fue de bandera, aunque es cierto que luego había que volver y no pudo ser. En La Concha siempre quieres al menos llegar vivos al segundo domingo pero la bandera ya está muy lejos». Por ello, apela al «carácter» para tratar de «acabar de la mejor manera posible. Al menos debemos luchar por ganar la tanda e intentar ganar algún puesto si alguna de la tanda de honor se queda». No es la regata que deseaban.