Homosexuales, podéis ir en paz

Una iglesia de Londres que ofrecía misas ‘gay-friendly’ dos veces al mes deja de hacerlo ante la presión de los feligreses

ALVARO SOTOMADRID
Vincent Nichols, arzobispo de Westminster. / Archivo/
Vincent Nichols, arzobispo de Westminster. / Archivo

La Iglesia de Inglaterra y Gales ha dicho basta. El arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, máxima autoridad católica de las Islas Británicas, ha ordenado a una iglesia del Soho londinense (el barrio más arcoíris de la ciudad) que acabe con las misas gay-friendly (destinadas a los homosexuales) que ofrecía dos veces al mes. Estos servicios religiosos se celebraban en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción desde hace seis años, pero el debate sobre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Reino Unido los ha puesto en el punto de mira. Con buenas palabras, pero también con firmeza, Nichols ha dicho que no hay lugar para estas celebraciones en el seno de la Iglesia.

El arzobispo ha pedido a los gays y a las lesbianas que acudían a estas misas que sigan participando en los actos religiosos, pero no en ceremonias especiales, sino en las mismas que el resto de los feligreses. Nichols toma esta decisión tras escuchar las quejas de una parte de los católicos de esta parroquia, que veían en estas misas un caballo de Troya de los homosexuales dentro de la Iglesia. El responsable católico les dice a los gays que en sus vidas deben ser célibes y les recuerda que el sexo entre los homosexuales no está en las enseñanzas de la Iglesia.

Durante años, argumenta el arzobispo, la diócesis de Westminster ha extendido el manto de la Iglesia a aquellos que se sienten atraídos por personas de su mismo sexo, por las dificultades y el aislamiento que han sufrido y por el imperativo de Cristo de amor a todos. Y esta pastoral se ha centrado en Nuestra Señora de la Asunción. Pero ahora tenemos que entrar en una nueva fase.

La anterior fase, pues, comenzó en 2007, cuando los clérigos de esta iglesia comenzaron a oficiar misas en las que, simplemente, se anunciaba que se da la bienvenida particularmente a lesbianas, gays, bisexuales y católicos transexuales, a sus padres, a sus amigos y a sus familiares. Tras conocer la decisión del arzobispado, los organizadores explicaron que el propósito de las misas gays fue animar a la comunidad católica LGBT a participar completamente en la vida de la Iglesia y en la diversidad del cuerpo de Cristo a través de la oración. Hemos sido víctimas de nuestro propio éxito, del gran número de personas que se han unido a esta comunidad eucarística, explican.

La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción se convertirá a partir de ahora, curiosamente, en un centro de evangelización para un grupo de protestantes que han anunciado que vuelven al catolicismo desde el anglicanismo, muchos de ellos disconformes por el papel cada vez más poderoso de las mujeres en la Iglesia oficial de Inglaterra.

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