María Luisa Torres: «Así me robaron a mi hija»

La primera madre que ha denunciado a sor María relata a nuestra psicóloga Isabel Menéndez el infierno que ha vivido

ISABEL MENÉNDEZ MADRID
María Luisa Torres. / MujerHoy.com/
María Luisa Torres. / MujerHoy.com

Paseaba a su perro Lolo por la calle, cerca de su casa, cuando nos encontramos por primera vez. La sentí cercana, con ganas de hablar, con deseo de entender lo que sentía. Me fue muy fácil realizar esta entrevista, se dejaba llevar por mis preguntas, empujada por su deseo de entender la montaña de afectos que sentía. Yo escuchaba y seguía el relato de su vida, de lo que había sufrido, de cómo había alimentado su secreto esperando el momento oportuno para sacarlo a la luz. Es una mujer fuerte, pero cálida que guarda sus fuerzas para seguir luchando, para que la verdad de su historia sea conocida.

- Mujer hoy. Quería darle la enhorabuena porque ha destapado la caja de los truenos y está muy bien que por fi n haya estallado la tormenta.

María Luisa Torres. Ya está bien de tener miedo. Yo, desde hace dos años, soy la más valiente del mundo.

- ¿Cómo se descubrió su caso?

Yo siempre había afirmado que me habían robado a mi hija e incluso se lo conté a la mayor, Inés, cuando cumplió 18 años. Por su parte, Pilar también me estaba buscando. Una periodista vio las coincidencias, fuimos a la televisión y allí descubrimos, gracias al ADN, que éramos madre e hija.

- ¿Qué hizo que su hija Pilar la buscara?

Que sus padres adoptivos se separaron. Ella se quedó con el padre. Por lo que tengo entendido, la madre se desentendió. Creo que pensaba que Pilar estaría mejor con él y, de paso, se quitaba un peso de encima. Yo creo que esta señora la adoptó por estatus, porque era lo que le faltaba, pero nunca desarrolló el sentimiento de madre. En la televisión, cuando reencontré a Pilar, lloró hasta la presentadora, y esa mujer no se dignó ni a abrazarnos.

- Entonces, con 15 años, ante la separación de sus padres adoptivos su hija empieza a buscarla... Necesita una madre.

Sí, ella comienza su búsqueda. Va a ver a la monja que la robó y esta le dice que para qué va a buscarme, que se puede llevar un disgusto porque puedo ser una prostituta o una drogadicta, y que, además, era difícil localizarme. Tan difícil que en la documentación estaba mi nombre, el de mi madre, mi dirección... (Más información en MujerHoy.com)

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos