AnteriorSiguiente

Natalia Rogríguez celebra su medalla de planta en Doha./ Ap

Sergio Sánchez, segundo en 3.000 celebra su gran carrera con la bandera española./ Ap
Exultantes Sergio y Natalia
El leonés Sergio Sánchez vivió "el día más feliz" de su vida al conquistar la medalla de plata en la final de 3.000 metros semanas después de batir el récord de Europa en sala. "Ha sido la hostia, pero ha merecido la pena. Subcampeón del mundo para mí es lo más grande que me ha pasado en mi vida", afirmó tras cruzar la meta.
Sergio no tuvo prisa por aparecer en carrera. "Como sabía que el primer kilómetro iban a ser cambios de ritmo sin sentido, me he querido esconder a cola de grupo para amortiguar los cambios. Sabía que la carrera empezaba a falta de diez vueltas y ahí es cuando me he ido para adelante a luchar con fuerza, que para eso estamos aquí".
El leonés observó que llevaba unos días "un poco malos, con inseguridades", pero supo estar a la altura. "Parecía que todo estaba en mi mente y no en mi cuerpo. A dos vueltas del final ya salí a por todo y ha sido plata. Vi que se quedaba Kipchoge y eso ya me aseguraba el bronce. Teíia que haber sido algo más agresivo pero ya las fuerzas iban justas y ahí había que confirmarse con la plata, que para mí es un grandísimo éxito, claro".
"Se la dedico a mi familia, a mi padre, a mi madre, a toda la ciudad de León y a toda España", señaló, "que son los que me han hecho sentirme grande y así lo he demostrado. Soy plata. Lagat ha corrido muy bien y es justo campeón del mundo. Ahora, a celebrarla en el día más feliz de mi vida".
Por su parte Natalia Rodríguez celebró haber conseguido su primera medalla en alta competición (plata en 1.500) y también de haber vencido a su "espinita", la etíope Gelete Burka, con quien tropezó en la final de los Mundiales al aire libre de Berlín y fue desposeída, por ello, de la medalla de oro.
"He ganado a Burka, que era mi espinita, y estoy muy contenta. Desde que sonó el disparo de salida iba pensando en ganar, muy pendiente de la cabeza y es por lo que he luchado", declaró a EFE envuelta en una bandera española que le proporcionó su padre, Enrique.
"Estaba esperando a la recta final", explicó, "porque ya iba un poquito justa y quería llegar fuerte. No quería que ninguna me pasara ahí. Venía muy tensa a esta competición, mi primer gran campeonato después de Berlín y tenía muchísimas ganas de hacerlo bien. Las atletas que llevamos una espinita ahí lo disfrutamos más".
Natalia Rodríguez y Sergio Sánchez alcanzaron la cima de sus carreras con sendas medallas de plata que redondean una gran actuación española en los Mundiales de Doha, después de la medalla del mismo metal
que obtuvo el sábado la saltadora de altura Ruth Beitia. Dos años después de conseguir en Valencia una sola presea, y de bronce, un equipo español más reducido que nunca (14 atletas) recuperó el orgullo en el Aspire Dome de Doha, donde Natalia encontró alivio a su desgracia de Berlín con su primera medalla internacional.
Siete meses después de ser desposeída del título mundial de 1.500 al aire libre por derribar a la etíope Gelete Burka, a la que hoy derrotó, Natalia ha pisado su primer podio internacional. La victoria fue para otra etíope, Kalkidamn Gezahegne, con 4:08.14, pero la española derrotó a su "espinita" en un furioso esprint. El trauma de Berlín había llenado de ansiedad a la tarraconense, que necesitaba una medalla en esta "primera competición importante para dejar atrás aquello". La beneficiaria de aquél percance, la bahrainí Maryam Jamal (campeona), estaba ausente.
La keniana Irene Jelagat, recalificada para la final tras caerse en su serie, marcó el ritmo en el primer 500. Natalia iba retrasada en el grupo pero progresó cuando las dos etíopes tomaron el mando a tres vueltas del final. A 400 metros de la meta la española se puso cuarta y al entrar en última vuelta ganó la cuerda, perdió dos puestos antes de la curva pero batió a todas menos a Gezahegne en la recta final de meta.
Jesús España, sexto puesto
Quince minutos después, Sergio Sánchez dio a España la tercera medalla al llegar segundo en 3.000 metros por detrás del estadounidense Bernard Lagat, mientras que Jesús España redondeó el éxito español con el sexto puesto. Lagat marcó un tiempo de 7:37.97, Sánchez invirtió 7:39.55 y el podio lo completó el keniano Sammy Mutahi con 7:39.80. El etíope Tariku Bekele, cuarto, perdió el título que ganó en Valencia. El keniano Augustine Kiprono Choge, controló el ritmo en las primeras vueltas. A su espalda marchaban Jesús España y los dos etíopes, mientras Sergio cerraba el grupo, aparentemente tranquilo.
El primer kilómetro se cubrió en 2:36.19 e inmediatamente Sergio progresó hasta el tercer puesto, a rebufo de Bekele y Gebremeskel. Por el contrario, España caía a cola de grupo. La carrera discurría sin novedades. Los etíopes, que seguían tirando, pasaron el segundo mil en 5:12.32. España hizo un amago de quedarse cortado pero recuperó. A tres vueltas Bekele se llevó consigo al estadounidense Bernard Lagat. Sergio quedó tercero en tierra de nadie. Al toque de campana Lagat se fue incontenible hacia la victoria y Sánchez, en una rabiosa reacción, alcanzó la medalla de plata.
El sudanés Abubaker Kaki revalidó su título mundial de 800 metros con un tiempo de 1:46.23 y el sevillano Luis Alberto Marco, subcampeón de Europa, no pudo escapar al último puesto, con 1:48.99. Marco se había clasificado sin problemas para la final, ganando su serie sin ser atacado por sus rivales pero se sentía "muy cansado", pese a lo cual prometió no ser "un espectador en la final". Kaki partió como una exhalación, dejando al español cerrando el grupo. Pasó los 400 en 52.18, con todos en fila india, y Marco no tuvo fuerzas para abandonar la última posición.
Decepción
Felipe Vivancos tuvo una salida traumática del Mundial pues fue descalificado en semifinales de 60 metros vallas. Salió de tacos en 61 milésimas y el límite está en cien. Por tercera vez en una semifinal en grandes campeonatos, pues ya llegó a la penúltima ronda en los Juegos de Atenas 2004 y en los Mundiales en sala de Birmingham 2003, Vivancos fue inducido a error, explicó, por el alemán Alexander John. "Se ha movido. Me han echado por él. Yo me he movido por él, pero tampoco es excusa. Había que aguantar hasta el disparo", declaró el palmesano.
Digna Luz Murillo, debutante con la selección española en un torneo oficial, cerró su participación con un notable cuarto puesto en la tercera semifinal de 60 metros lisos y una marca de 7.33 cercana a sus expectativas. Habitualmente lenta en la reacción al disparo, partió en 170 milésimas y terminó cuarta pero eliminada.