
La española Ruth Beitia celebra su medalla de plata lograda en el Mundial de Doha. / Ap
«La plata era mi medalla»
Ruth Beitia, subcampeona mundial de altura en pista cubierta, declara que la de plata era su medalla, "por la que tenía que luchar por marca", admite que ha sido el mayor éxito de su larga carrera y volvió a señalar los Juegos Olímpicos de Londres 2010 como su última competición.
"Estoy súper feliz y mi entrenador también. Es el mayor éxito de mi carrera. Subcampeona del mundo, ¡del mundo!. Además porque no me encontraba yo como otras veces, que me veo más suelta, pero lo he sacado adelante que era lo importante", comentó una eufórica Ruth Beitia, que ya ha sido dos veces subcampeona de Europa, también en sala.
Justifica el fallo en dos metros, altura que ya ha saltado este año, por el ajetreo del campeonato. "Se me vuelven a resistir esos dos metros en una gran competición. Ha sido un campeonato muy denso. Hemos llegado, hemos saltado y al día siguiente la final y ya", dijo.
"Ha sido un concurso muy raro. En el orden de salto iba primera, como en Berlín. Tengo la mala suerte de que me toque ser la primera, pero ya está. Hemos conseguido la plata, que yo creo que era mi medalla, por la que tenía que luchar, por marca. Vlasic y yo nos hemos abrazado y hemos dado la vuelta de honor las tres, que me ha hecho mucha ilusión", añadió la española.
"La calificación fue dura", recordó. "Vinimos anteayer y me tuve que levantar a las tres de la mañana, hora española. Creo que eso nos ha pasado factura a todas".
Ruth Beitia ha dado a España la primera medalla en los Mundiales en pista cubierta de Doha al colgarse la de plata con un salto de 1,98 metros, el mayor éxito de su larga carrera deportiva, en la que ya tenía dos platas europeas y un bronce mundial, siempre bajo techo. Como había anticipado, la croata Blanka Vlasic se mostró inaccesible (2,00), pero la cántabra no renunciaba de antemano a nada y terminó alzándose con el segundo puesto en una final a la que sólo faltó, de las grandes, la alemana Ariane Friedrich, lesionada.
Beitia había demostrado el viernes su buena forma al superar la marca de calificación (1,92) a la primera y llegaba a la final en busca de una medalla sin desdeñar la de oro. "¿Por qué no? Vlasic es humana", se preguntaba la víspera. Beitia es una de las cinco atletas que ha superado este año los dos metros, y dos de ellas, Ariane Friedrich y Meike Kroger (eliminada) no estaban en la final. Con la misma selección que Blanka Vlasic, la española empezó en 1,87, continuó con 1,91 y cometió su primer fallo en 1,94, aunque lo superó a la segunda. Con la barra en 1,96 necesitó otros dos intentos. Solo cuatro lo saltaron, pero ella era la cuarta.
El podio se iba a seleccionar en 1,98, altura que la plusmarquista española saltó a la primera, aunque rozó el listón. La rusa Svetlana Shkolina no pudo con esa marca y la medalla para Beitia quedaba a buen recaudo. Faltaba por saber de qué metal. En los dos metros justos, su marca de este año, Beitia pidió palmas de apoyo al público pero falló las tres veces. Cuando derribó la estadounidense Chaunte Howard, Beitia pudo disfrutar ya de la medalla de plata. La cruz de la jornada estuvo a cargo de Diego Ruiz, campeón de España de 1.500, que sucumbió al ritmo africano en la final de 1.500 metros y llegó el último a la meta, a 60 metros del vencedor, el etíope Deresse Mekonnen, que revalidó el título en 3:41.86.
Defar y Mekonnen provocan el delirio etíope
El burgalés, desconcentrado por haber perdido la acreditación pocas horas antes, no estuvo nunca en carrera. El keniano Haron Keytani rompió la carrera al paso por el 500, y cuando Mekonnen atacó a tres vueltas del final, Diego perdió contacto con el grupo y llegó claramente descolgado, noveno en 3:52.45. Luis Alberto Marco, subcampeón de Europa de 800, se metió en la final con sorprendente facilidad. Tomó la cabeza en la segunda semifinal y nadie le atacó. Cuando lo hicieron en la última vuelta, respondió con solvencia para ganar en 1:51.05. En la final, con los deberes hechos, promete no ser "un mero espectador".
El balear David Bustos, de 19 años, se quedó a las puertas (cuarto) de la carrera por las medallas pese a hacer marca personal en la primera serie (1:47.05). A la final pasaban directamente los tres primeros, sin opción a la repesca. Ángel David Rodríguez cerró su participación en 60 lisos con una marca de 6.69 que le dio el sexto puesto en la primera semifinal, dominada por el británico Dwain Chambers, actual subcampeón mundial, con 6.51. "El Pájaro" consiguió el viernes una victoria en series que ningún otro velocista español ha logrado en 13 ediciones de los campeonatos, pero quería ser el primer finalista y, tal vez, batir el récord de España de Venancio José Murcia (6.58), pero ni lo uno ni lo otro. Tenía la cuarta marca de los contendientes y sólo pasaban los dos primeros.