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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Una reforma del sistema universitario, una reforma que se lleva a cabo en plena crisis, y que se crea sólo para los adinerados. Se disminuye el horario de las clases, pero se necesita una cifra descabellada de créditos para conseguir un título válido. ¿El estudio vuelve a ser un privilegio? ¿Son los pobres de nuevo subordinados únicamente al área de trabajo obrero?
Y después de esto seguirán diciendo que mis críticas son desmesuradas, que me excedo al hablar sobre el sistema capitalista al que nos vemos sometidos, pero ahora mismo está en juego nuestro futuro.
Nos toca a nosotros soportar esto porque nacimos todos en el 91, y no un año antes, ni dos; juega directamente con nosotros e indirectamente, pero muy dañinamente también, con los propios universitarios. Y si no hablamos ahora, si no somos nosotros los que ahora levantamos la voz, no sólo juega con nuestra generación, juega, también, con todas las generaciones siguientes.
«Proyecto Bologna», sí, el que nosotros vamos a tratar de destruir, la ley que nosotros vamos a abolir, porque somos estudiantes y estamos enfadados, porque es una ley únicamente para adinerados. Porque estamos en plena crisis, y como algunos ya han reivindicado; «La crisis capitalista que la paguen los ricos».
Porque no sirve de nada quejarse, no sirve de nada gritar y tampoco reivindicar, porque todos los intentos revolucionarios se ven aplastados por este sistema, más inmune que nunca a cambiar.

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