ÁNGEL LAFUENTE, PROFESOR DE ORATORIA Y COMUNICACIÓN
«Hay que romper con los mitos: todos podemos hablar bien y ser correctos comunicadores»

Ángel Lafuente, durante su taller de ayer en Miramar. / MIKEL FRAILE
Ángel Lafuente (Palencia, 1942), director del Instituto de Técnicas Verbales de Madrid, considera que todos podemos comunicarnos bien -ya sea en público, en radio o en televisión- ya que todo consiste en quererse a uno mismo, aumentando nuestra autoestima, y en considerar a este mundo como el teatro que en realidad es, donde nadie es más que yo ni nadie menos que yo.
- ¿Todo el mundo puede hablar bien?
- Lo importante no es hablar, sino comunicar. Yo no enseño a hablar sino a comunicarse. Se trata de llegar al corazón y a la cabeza del oyente. Si lo logro es que me he comunicado, lo demás es generar más ruido, aunque hable como los ángeles benditos.
- ¿El buen orador nace, o es algo que también se puede aprender?
- Niego que la habilidad nazca con uno. Y no lo digo apoyándome en teorías, que las hay, sino aplicando mi propia experiencia y analizando todos los casos que he visto alrededor. Yo desde niño tenía un miedo patológico a hablar y carecía de toda habilidad oratoria. Ahora creo que soy un comunicador correcto. En realidad es algo sencillo, pero que está mitificado.
- ¿Se puede tener miedo a establecer una conversación personal o este temor es algo ya reservado a intervenir ante el público, en una conferencia o en radio o televisión?
- Existen infinitos tipos de miedos. Todos normalitos. Hay quien tiene más miedo a hablar con conocidos que con desconocidos, ante un micrófono o una cámara, ante un público amplio o ante uno más pequeño... Y todos estos casos se dan al revés, mezclados o por separado. Hay tanta gama de miedos como de personas. Son fenómenos que no son naturales, sino fruto de una educación castrante, aunque pueda ser bienintencionada. No nacemos así. Es algo que se nos inocula, y ahí están todo ese tipo de frases: 'El orador no se hace, nace', 'En boca cerrada no entran moscas', 'El que tiene boca se equivoca', 'La mejor palabra es no decir nada'... Todo esto conduce al miedo a expresarse.
- ¿La educación es pues culpable?
- Claro. ¿Y es que por qué no hay una asignatura desde 1º de básica sobre cómo hablar con eficacia, sobre cómo dominar la palabra? Porque todos los poderes políticos le tienen miedo a la libertad de pensamiento de los individuos. Les aterra que haya ciudadanos librepensadores. Pero ya llevo más de cuarenta años diciéndolo. Es como predicar en el desierto.
- Enúncieme las reglas de oro de la palabra hablada.
- Nunca la palabra antes que el pensamiento. No interrumpir la frase o idea. Frase breve. Mirada interpelante. Gesto libre. Silencios y marcar la velocidad posible o adecuada al momento.





