TAMARA CASTILLO NEURÓLOGA E INVESTIGADORA
Recién terminado el MIR, la especialista del Hospital Donostia ha conseguido una beca de Harvard para investigar en la Universidad de California

Tamara Castillo investigará durante dos años en EE UU. /ARIZMENDI
Tamara Castillo (Vitoria, 1979) es la primera MIR del departamento de Neurología del Hospital Donostia que ha tenido ocasión de completar su residencia con una formación de dos meses en una universidad norteamericana. Ahora, una vez concluido su periodo de especialización, ha vuelto a California con un proyecto concreto de investigación, relativo a la esclerosis múltiple, mediante una beca de 50.000 dólares auspiciada por la Universidad de Harvard. El dinámico servicio guipuzcoano de Neurología que dirige José Félix Martí Massó pretende así abrir una brecha en la especialización de excelencia con la idea de que a la vuelta los médicos puedan desarrollar proyectos de investigación junto a la actividad asistencial, además de estrechar vínculos de colaboración con las universidades más avanzadas del mundo en cada materia.
- ¿Cómo surgió esta posibilidad de investigar en Estados Unidos?
- Porque estoy interesada en el estudio de la esclerosis múltiple y el doctor López de Munain me propuso para hacer una rotación durante el periodo de formación. Estuve dos meses en la misma unidad a la voy ahora, en San Francisco. Fue una experiencia muy grata, funcionó todo muy bien y me propusieron la posibilidad de volver en cuanto terminara la residencia para completar un proyecto de investigación.
- ¿De qué se trata este proyecto?
- De describir factores clínicos de los pacientes que nos permitan conocer qué enfermos pueden responder mejor a un tratamiento que a otro. El objetivo es poder aplicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
- Sin embargo, no existe posibilidad de curación definitiva, por el momento.
- No la hay. Se está investigando mucho porque se trata de una enfermedad incapacitante, muy incapacitante, que afecta a mucha gente.
- ¿A cuánta?
- En Gipuzkoa tenemos entre 500 y 600 casos, dos tercios de ellos en mujeres de entre veinte y cuarenta años.
- No se sabe mucho de esta enfermedad.
- No demasiado. Hay hipótesis sobre sus causas. Unas hablan de predisposición genética con factores ambientales o víricos que actúan como desencadenantes. Pero no está suficientemente probado.
- Pero sí que se conocen las manifestaciones invalidantes.
- Bueno, se conocen varias formas clínicas. En algunas de ellas la enfermedad es benigna y los pacientes no llegan a desarrollar una incapacidad, pero en otras sí hay una evolución rápida que llega a ser incapacitante y progresiva.
- No obstante, en los próximos dos años usted no va a estudiar los por qués de la enfermedad, sino la adecuación de los tratamientos.
- Sí, aunque no lo descarto en el futuro. Ahora me centraré en los tratamientos. Los que existen, aunque no son curativos, pretenden que los pacientes no desarrollen nuevos brotes, así como retrasar la evolución de la enfermedad. El problema de los tratamientos en este momento, aparte de que son muy caros -unos 18.000 euros anuales por paciente- es que no sabemos exactamente si van a ser los que mejor se van a adaptar a cada caso concreto. Esto supone además que se pierde tiempo hasta dar con el más adecuado y la enfermedad, entretanto, va avanzando. Si desde el principio somos capaces de dar con el tratamiento más efectivo, evitaremos así que ese paciente desarrolle una mayor discapacidad.
- Sólo el hecho de recibir una beca auspiciada por la Universidad de Harvard ya es todo un logro.
- Presenté el proyecto, junto a la especialista que será mi tutora en San Francisco, y nos lo aceptaron. Durante los dos meses que estuve el año pasado tuve la ocasión de trabajar con este mismo equipo. La Universidad de California es, además, un centro de referencia de esta enfermedad en niños, que es poco frecuente, pero existe. De hecho, en Gipuzkoa tenemos dos casos. Durante esos dos meses trabajé en un proyecto de imágenes de resonancia en niños afectados por esta enfermedad. De hecho, vamos a publicar un artículo que está aceptado en una revista científica y hemos presentado un póster en la Academia Norteamericana de Neurología.
- La idea, desde el Hospital Donostia, es que después de dos años de investigación, se pueda incorporar con una alta cualificación.
- Se trata de que cuando vuelva pueda seguir planteando aquí estudios de investigación, al tiempo que me pueda incorporar al equipo del doctor Olaskoaga.
- ¿Cómo se compagina la investigación con la actividad asistencial?
- Es difícil, pero posible. En Estados Unidos, por ejemplo, no hay tanta presión asistencial y ello se nota en los resultados de la investigación. Pero a mí sí me gustaría poder compaginar ambos aspectos. Me gusta investigar y el trato con el paciente.
mgarcia





