(...) José Ignacio de Juana no se conforma con ser piedra de escándalo, sino que busca su propio protagonismo (...) El etarra anunció que inicia otra huelga para protestar por la campaña de «acoso mediático, judicial y penitenciario al que está siendo sometido». Resulta cínico y hasta macabro que un condenado por 25 asesinatos se queje de ser víctima de un «acoso» que no consiste en otra cosa que en poner de relieve la nueva coacción que sufrirán quienes han perdido a sus seres queridos por culpa de criminales como él. La ventaja que tiene esta huelga de hambre es que si la continúa cuando quede en libertad, el Estado ya no tendrá ninguna obligación legal de mantenerle con vida. A pocos les importará entonces hasta dónde pueda llegar con su nuevo chantaje. (...)





