INFRAESTRUCTURAS
El Consejo de Administración decidirá si aprueba el estudio presentado ayer por la Autoridad Portuaria. Las nuevas dársenas incrementarían el tráfico de mercancías desde los 6 millones actuales a los 17.
Grúas en el puerto.
OPCIONES ALTERNATIVAS DE FUTURO
DV. El Plan Estratégico del puerto de Pasajes apuesta por la construcción de un «ecopuerto» en el exterior de la actual bahía. Sus objetivos básicos serían la mejora ambiental del entorno y el incremento del tráfico de mercancías. Ambas apuestas se traducen en dos metas: recuperar para las localidades del entorno 80 hectáreas ahora ocupadas por la actividad portuaria y duplicar-triplicar el movimiento de mercancías en las nuevas instalaciones del puerto exterior.
La Autoridad Portuaria presentó ayer al Consejo de Administración el Plan Estratégico (2009-2020), elaborado por la consultora SPIM, especializada en transporte y logística. El Consejo decidirá en un plazo de dos meses si da el visto bueno al documento, trámite legal obligado para seguir adelante con el proyecto.
El presidente del puerto de Pasajes, Joxe Joan Gonzalez de Txabarri; el director del puerto, Gregorio Irigoyen, y los responsables de SPIM, Alfredo Irisarri e Inés Canales, explicaron ayer los detalles del estudio.
El Plan Estratégico ha acuñado una nueva definición para la dársena exterior, «ecopuerto», en contraposición al término «macropuerto», utilizado por los detractores de este proyecto.
Con la denominación de ecopuerto se quiere resaltar que la nueva infraestructura liberará las dársenas ahora en uso, propiciando su regeneración ambiental. Además, se quiere indicar que el nuevo puerto exterior se construirá con el máximo respeto al entorno. El emplazamiento previsto, en las faldas de Jaizkibel, se encuentra dentro del enclave Red Natura 2000 y, por tanto, goza de distintos grados de protección.
El documento realiza un diagnóstico de la situación actual que, desde el punto de vista económico, se caracteriza por un estancamiento del crecimiento del tráfico de mercancías por falta de espacio (ver gráficos).
«Graves conflictos»
Respecto a la relación del puerto con su entorno urbano, el estudio afirma que se generan «graves conflictos», con impactos ambientales derivados de la actividad portuaria: contaminación atmosférica, ruido, además de suelos y agua contaminados.
Una vez realizado el diagnóstico, el Plan Estratégico analiza tres posibles escenarios futuros: mantener la situación actual, reducir la actividad al mínimo y ganar algunos espacios para su reurbanización y, finalmente, la construcción del puerto exterior.
El documento indica que si se mantiene el puerto tal y como está, «continuará sin remedio en constante degeneración, de manera irreversible, tendiendo a un agotamiento tanto de recursos naturales como humanos». Se provocaría un «inevitable colapso» de la actividad económica por la falta de espacio y condiciones dignas de trabajo. Los resultados financieros se volverían «insostenibles», ya que en los últimos años ha ido decreciendo en ingresos. Asimismo, señalan que la situación actual «imposibilita» la regeneración de la bahía.
Txabarri indicó que el puerto de Pasajes presenta la productividad más alta de España, pero sus ingresos se reducen año a año. Atribuyó este hecho a que el puerto, debido a lo limitado de su capacidad, ve restringido el tipo de mercancías que pasan por sus instalaciones y, por tanto, los ingresos. El canal de acceso reduce significativamente el tamaño de los buques que operan en el puerto, dado que la eslora máxima es de 185 metros y la manga de 30.
Pasajes mueve hasta 17 productos distintos en cantidades por encima de las 1.000 toneladas, pero tan solo nueve de ellos superan las 100.000 toneladas, el 95% del movimiento.
Otra de las opciones analizadas en el documento sería la «jibarización» del puerto, es decir, reducir la actividad portuaria al mínimo en pesca, vehículos y mercancía general. Esta alternativa permitiría ganar algunos espacios para las localidades del entorno. Sin embargo, traería consecuencias sociales negativas como «incremento del paro, degeneración de infraestructuras y espacios, y pérdida de competitividad frente a otros puertos».
Además, los responsables del estudio apuntan que esta situación también repercutiría en las industrias. «Se seguirían generando impactos negativos ambientales en el entorno y no se podría acometer la regeneración integral de la bahía», añaden.
El plan apuesta por la tercera opción, el puerto exterior. Desde el punto de vista ambiental, las ventajas resultan evidentes. La actividad portuaria se trasladaría a las nuevas instalaciones y se liberarían 80 hectáreas. Este espacio serviría para que Pasaia, Errenteria y Lezo pudieran acometer proyectos de regeneración urbana. El ecopuerto estaría en condiciones de ofertar a la central térmica de Pasaia una alternativa a su actual emplazamiento.
El documento señala que se impulsará la actividad. El puerto mueve 6 millones de toneladas de mercancías. Las nuevas dársenas permitirían duplicar e incluso triplicar este tráfico.





