Sábado, 14 de julio de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

KARMELE LOITI ACOGE A NIÑOS SAHARAUIS EN LOS MESES DE VERANO ARRASATE-MONDRAGON
«A ellos les falta lo que a nosotros nos sobra, y no son nada exigentes»
La arrasatearra Karmele Loiti acoge desde hace tres años a niños procedentes de los campamentos del Sahara en los meses de verano
Karmele Loiti lleva tres años acogiendo a niños saharauis y califica la experiencia como algo gratificante y enriquecedor. Este año tiene en su casa a Mohamed por segundo año consecutivo.

- ¿Cómo se animó a vivir una experiencia como ésta?

- Fue por la insistencia de mi hija pequeña, una amiga suya había traído a una niña saharaui y nos comentó de que iba el tema. Anteriormente ni nos lo habíamos planteado, pero nos animamos y dijimos «venga, vamos a probar un año» , y sin darnos cuenta ¿éste es el tercero ya!.

- Dicen que los primeros días son los más duros.

- Sí. Los niños vienen muy cansados. Si la criatura repite familia se encuentra cómodo, porque conoce a la gente y las costumbres, pero si es su primer año, no conoce nada y resulta más duro para él. Aprenden el idioma rapidísimo, tienen una facilidad impresionante y prácticamente en una semana lo dominan. Además, en la escuela su tercera lengua es el castellano, después del saharí y el árabe.

- Descríbame a Mohamed.

- Tiene once años, aunque parece menor debido a la desnutrición que sufre en su país. Procede de Aaiun. Su segundo y tercer nombre los recibe de su padre y abuelo, como manda la tradición saharaui, por lo que su nombre completo es Mohamed Larbi Selma. Su padre murió, así que su madre se encarga de educarlo a él y a sus tres hermanos con la ayuda de la familia. Los núcleos familiares están muy bien constituidos y se ayudan mucho los unos a los otros.

- ¿Cómo describiría la experiencia?

- La mía ha sido muy buena y gratificante, por eso he repetido. La relación con el niño es inmejorable, porque se ha adaptado rápido. Mohamed es muy inteligente, alegre, y como todos los niños del mundo, muy curioso. (Mohamed examina la grabadora).

- ¿Qué tipo de ayudas reciben los niños en los campamentos del Sahara?

- La ONU da la mitad de lo que antes facilitaba a estos pueblos. Reciben muy pocas ayudas. Cuando están aquí aprovechamos para llevarlos al médico y vacunarlos. Aunque sin duda, lo peor es la alimentación. Vienen un poquito delgados, y al marcharse lo hacen un poco más rellenitos. Allí les dan una cantidad de legumbres y de leche por familia, pero la situación va empeorando. Este año Mohamed me ha venido muy delgadito; ha crecido dos centímetros y ha engordado sólo un kilo. Tiene once años y usa la talla de uno de seis. El poder pasar aquí dos meses para ellos implica poder comer carne, pescado, verduras... Luego están deseando volver al Sahara porque tienen unas familias estupendas. Están orgullos de su país.

- ¿Qué es lo más duro para usted en la convivencia con Mohamed?

- Supone un poco más de trabajo, es un miembro más de la familia, pero no es duro. Hay que pensar que es un hijo más y tienes que educarlo como tal, cuando tienes que enfadarte, pues te enfadas.

- ¿Y lo más gratificante?

- Todo. Ellos son musulmanes y tienen otra cultura de la que se puede aprender mucho. Por ejemplo, ellos no comen cerdo y te explican por qué.

- ¿Qué es lo que más extrañan los niños a su llegada aquí?

- A su familia, su gente. Mohamed habló ayer con su madre y se le saltaban las lágrimas. ¿También echa de menos a sus cabras!, allí las familias más pudientes poseen estos animales.

- ¿Qué es lo que más les atrae a los niños?

- Hay tantas cosas que ellos no tienen... Les gusta abrir el grifo y que salga agua, la lluvia, la piscina les encanta, el supermercado, la tele, el darle a un interruptor y apagar la luz, no han visto nunca un ascensor.

- ¿Cómo es la convivencia?

- Como con tus hijos. La verdad es que es un chaval muy bueno. Yo tengo dos hijos; un chaval de diecisiete años y una niña de trece, ambos se llevan muy bien con él. Lo quieren como si fuera su hermano, porque ya estuvo aquí el año pasado.

- ¿Pasan las vacaciones en Arrasate o van fuera?

- Ahora nos iremos a un camping de Asturias. Mis hijos tienen cuadrilla allí y Mohamed también, así que se lo pasa genial.

- ¿Cuánto tiempo se queda?

- El programa de Vacaciones en Paz dura dos meses. En este caso ha venido el 11 de julio y debería de volver el 11 de septiembre.

- ¿Qué razones daría a la gente para animarse a acoger a un niño saharaui?

- Algunas personas tienen miedo, pero es normal, porque supone tener en tu casa a alguien extraño y no sabes lo que te vas a encontrar. Pero todos tenemos miedo. Hay que pensar que es un hijo más y hay que tratarlo así. Ese niño va a estar contigo durante dos meses, y ese tiempo lo vas a estar alimentando, queriendo, llevándolo a la piscina, va a estar mejor. Pero que no tengan miedo, porque les hace mucha falta y a nosotros nos sobra. A ellos les falta lo que nosotros aborrecemos, comida, ropa, zapatos, y una cama, y ellos no son nada exigentes.

- ¿Ha conocido en persona la situación de los campamentos saharauis?

- Sí, he estado allí y aunque no tengan nada, te lo dan todo. Entonces te das cuenta de lo egoistas que somos, y de lo que verdaderamente es la solidaridad.

- ¿Cuál es el procedimiento a seguir para acoger a un niño?

- En Debagoiena puedes encontrar información dirigiéndote a Nubi o al Ayuntamiento, donde te ponen en contacto con la asistenta social. Además, durante todo el año realizan labores solidarias como la recogida de alimentos.

- ¿En qué fechas hay que empezar a hacer las gestiones?

- Nubi y el Ayuntamiento suelen hacer propaganda en marzo, pero no hay ningún plazo.

- ¿Qué requisitos hay que cumplir para coger a un niño?

- La única condición es tener muchas ganas, ilusión y paciencia. Poco mas. Los niños se hacen querer mucho.

 
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