Domingo, 17 de junio de 2007
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LOS NUEVOS AYUNTAMIENTOS LA CRÓNICA
Tensión del PNV con EA por dejarle sin las alcaldías de Azpeitia y Zumaia
La Ejecutiva que preside Begoña Errazti desautoriza a sus ediles y Galdos anuncia medidas drásticas El PNV exige explicaciones por el «incumplimiento» del pacto del respeto a las listas más votadas
Tensión del PNV con EA por dejarle  sin las alcaldías de Azpeitia y Zumaia
Andoni Etxaniz (ANV), Cristina Forcada (EB), Iñaki Agirrezabalaga (EA) -nuevo alcalde de Zumaia- y Xabier Olaizola (Aralar), tras el pleno municipal de constitución del nuevo ayuntamiento. [ROMATET]
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SAN SEBASTIÁN. DV. La inesperada pérdida del PNV de las alcaldías de Azpeitia y Zumaia complicó ayer de forma considerable las relaciones de este partido con Eusko Alkartasuna, cuyos concejales en ambos municipios no respetaron el apoyo a las listas más votadas, en este caso, las jeltzales. El PNV, muy molesto, pedirá explicaciones a EA por lo que considera un grave incumplimiento de un pacto implícito de no agresión. En Zumaia, la alcaldía será para EA, que es la tercera fuerza del municipio, al votarse a sí mismos los ediles de este partido y contar con el apoyo de ANV y EB-Aralar. En Azpeitia, el alcalde será de ANV, al obtener el apoyo de EA y Aralar. Por otro lado, en Muskiz, en Vizcaya, el PNV perdió también la alcaldía al apoyar los socialistas al alcaldable de EA en un movimiento que fue desautorizado de forma expresa por la ejecutiva vizcaína del PSE.

La Ejecutiva Nacional de EA se desmarcó de la situación registrada en Azpeitia y en Zumaia, negó que ambos casos estuvieran conectados entre sí y que tuvieran el aval de la dirección nacional del partido y anunció que estudiará posibles medidas para intentar enderezar la situación, una posibilidad que plantea dificultades. La Ejecutiva Regional de Gipuzkoa, muy molesta por lo ocurrido, anunció decisiones drásticas para hoy que podrían consistir en la exigencia a los representantes de este partido para que en el plazo de una semana intenten restituir la situación. La decisión de los ediles de EA, ubicados en la corriente oficialista que no controla Iñaki Galdos, puede complicar la negociación entre este partido y el PNV en busca de una mayoría de gobierno para la Diputación Foral de Gipuzkoa, que va a comenzar mañana lunes.

Y es que Gipuzkoa fue el escenario de movimientos en principio inesperados que pueden tensar las relaciones políticas entre ambos partidos nacionalistas así como abrir una crisis en la formación que lidera Begoña Errazti. Así, Iñaki Agirrezabalaga, de EA, fue designado alcalde de Zumaia con los votos de ANV y Ezker Batua-Aralar, desbancando por sorpresa a la candidata del PNV a la reelección. El relevo en la alcaldía de Zumaia tiene como telón de fondo el descontento de la mayoría de la oposición local con la gestión de los jeltzales. Los concejales de EA, que pertenecen al sector oficial, fueron recientemente expulsados del gobierno municipal del PNV.

A raíz de esta sorpresa, se produjo también un amago de cambio en Zarautz que finalmente no llegó a prosperar. Según ha podido saber DV, el PNV barajó la posibilidad de respaldar al aspirate del PSE, Patxi Elola, con el objetivo de responder a la actuación de EA en Zumaia para desbancar a Maite Etxaniz, alcaldesa y candidata de este partido a la reelección. Elola, que encabeza un grupo de cinco concejales, recibió el apoyo de tres ediles de Ezker Batua y de dos del PP, pero no obtuvo la mayoría absoluta de once corporativos requerida en primera vuelta, quedando reelegida Etxaniz. El edil de Aralar no tomó posesión de su acta, en consonancia con la decisión de este partido de respetar la exigencia de ANV «la voluntad popular» al entender que este concejal pertenecía a dicha formación. Este hecho imposibilitó la mayoría alternativa a la alcaldable de EA.

Los socialistas, según confirmaron fuentes de EA de Gipuzkoa, se negaron a última hora a aceptar el apoyo jeltzale para desbancar a Etxaniz.

En el interior de Gipuzkoa se registró otra gran sorpresa. En Azpeitia, ANV logró desbancar al PNV de la alcaldía tras una hegemonía que arrancaba del principio de la transición. La izquierda abertzale se hizo con la primacía del ayuntamiento gracias al apoyo prestado por los ediles de EA y Aralar. El pacto, aunque aparentemente sorprendente, era algo ya sospechado en la propia Azpeitia tras años de gestión del PNV y después de unas relaciones muy tensas entre ambas formaciones en la última legislatura. Los ediles de EA pertenecen al sector oficial de este partido. Sin embargo, en la propia Ejecutiva Nacional se consideró una «grave equivocación» esta decisión que, además, contraviene la instrucción de esta dirección de respetar las listas más votadas.

Por lo demás, el pacto de no agresión establecido oficiosamente entre el PNV y el PSE se cumplió casi a rajatabla en la mayoría de los municipios. Así, a pesar de los deseos de la agrupación socialista de Getxo, el PNV mantuvo la alcaldía de Getxo al apoyar el PSE a su propio candidato. Los jeltzales habían empatado en diez ediles con el PP en esta localidad vizcaína. Sin embargo, al final los peneuvistas lograron conservar la alcaldía de este municipio vizcaíno, convertido para el PP en un símbolo de la quiebra de la hegemonía nacionalista. A cambio, los socialistas se garantizaron la alcaldía de Sestao. El candidato del PSE, José Luis Marcos Merino, en su día vicesecretario general del partido, que llegó a ser expulsado del mismo y luego readmitido por decisión de los tribunales, se convirtió a mediodía en el nuevo alcalde de Sestao.

«Excepción» en Muskiz

La novedad en Vizcaya saltó en Muskiz, donde el alcaldable del PNV, favorito en un principio, quedó desbancado por el candidato de EA, Marcos Cucó, apoyado por los concejales socialistas. El acuerdo suscitó menos sorpresas de las esperadas. Aunque la ejecutiva del PSE de Vizcaya expresó su desacuerdo radical por el sentido del voto de los ediles del PSE, no suscitó su sorpresa pues se trataba de una excepción «previsible». Los socialistas y EA habían perfilado hacía tiempo en este municipio un acuerdo parta desbancar al PNV de esta alcaldía.

En el resto de ayuntamientos de Vizcaya, no hubo especiales sorpresas. El PNV triunfó en las principales plazas sin novedades aparentes. Así, revalidó la alcaldía de Bilbao con su candidato Iñaki Azkuna, con el respaldo de Ezker Batua-Aralar, así como municipios como Santurtzi -con mayoría absoluta- Ortuella, Lekeitio y Durango. En Gernika, sin embargo, el alcaldable de EA, José María Gorroño, histórico concejal de este partido, fue elegido alcalde después de años de primacía peneuvista. Un relevo que, en parte, obedece al desgaste que ha sufrido el PNV. La alcaldía de Gernika reviste una especial importancia para EA al tomar el liderazgo en esta localidad tras perder la histórica primacía en Bermeo por un ajustado resultado frente a los jeltzales.

En Ondarroa, como era de preveer, finalmente no se constituyó el ayuntamiento al obtener los votos nulos la mayoría absoluta de los sufragios emitidos. Ningún representante de partidos legalmente presentados en dicho consistorio tomaron posesión de su cargo, quedando la constitución de la nueva corporación en manos de una posible gestora municipal a nombrar por la Diputación.

Por otro lado, salvo Bilbao, los socialistas coparon los municipios más importantes de Euskadi. Además de San Sebastián, el PSE revalidó las alcaldías de Eibar y Zumarraga, ambas con mayoría absoluta, Irun, Errenteria, Lasarte-Oria y Andoain, en Gipuzkoa, perdiendo Pasaia en favor de ANV. En Álava, los socialistas lograron por primera vez la alcaldía de Vitoria, así como la de municipios como Nanclares y Ribera Alta. En Vizcaya, el PSE -además de recuperar Sestao después de cuatro años- volvió tras doce años a obtener la alcaldía de Basauri, y revalidó las de Barakaldo, Portugalete y Trapaga, aunque perdió después de ocho años la de Santurtzi, donde fue elegido con mayoría absoluta el candidato del PNV.

La izquierda abertzale recuperó también su primacía en los lugares tradicionales de primacía de Batasuna. Así, logró los alcaldías de Hernani, Oiartzun, Lezo, Pasaia, Bergara y Arrasate. En Gipuzkoa, el PNV mantendrá las alcaldías de Tolosa, Ordizia, Elgoibar, Mutriku y Hondarribia, y EA, Deba, Segura y Zegama.

 
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