Martes, 12 de junio de 2007
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EDICIÓN IMPRESA

JOSÉ MARÍA SETIÉN | OBISPO EMÉRITO
«Es preciso un pacto de Estado sobre el papel de la religión en la educación»
Setién rechaza 'Educación para la ciudadanía' porque «la igualdad no quiere decir homogeneidad»
«Es preciso un pacto de Estado sobre el papel de la religión en la educación»
José María Setién, ayer en su despacho. [JOSÉ USOZ]
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LA OBRA
Libro: Laicidad del Estado e Iglesia, editado por la editorial PPC, 140 páginas.

José María Setién (Hernani, 1928), fue obispo auxiliar de San Sebastián desde 1972, titular desde 1979 y emérito a partir de 2000.

Bibliografía: Autor de una prolífica obra sobre ética, derecho canónico y moral, de sus obras completas se han publicado ya seis volúmenes.

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José María Setién, obispo emérito de San Sebastián, aboga por un acuerdo de Estado entre los partidos políticos sobre el papel de la religión en el sistema educativo, de forma que deje de ser un «problema de discusión» con la Iglesia. Setién incluye este planteamiento en su libro Laicidad del Estado e Iglesia, que anoche presentó en un acto celebrado en el Koldo Mitxelena de Donostia, y en el que plantea algunos «principios de solución» para una convivencia no conflictiva entre el reconocimiento pleno del derecho a la libertad religiosa y la aceptación del carácter laical del Estado.

- ¿Cuál es la tesis de su libro?

- Es sencilla de formular y un poco más difícil de realizar. El Estado por su propia naturaleza es una realidad laical, en el sentido de que quienes ejercen la autoridad tengan o no fe religiosa alguna. Pero otra cosa es que la consecuencia que se pueda sacar de ahí es que la sociedad sea laica. El paso del Estado laical a la sociedad laica es una aberración de la laicidad del Estado. Éste tiene que estar al servicio de esa sociedad, dentro de la pluralidad que le es propia.

- ¿Lo que late en el trasfondo de las tensiones Estado-Iglesia es un conflicto de poderes, entre fuentes de poder?

- Yo rechazo ese planteamiento de poderes en conflicto, porque en ese tipo de enfrentamiento sale triunfante el más poderoso y puede dar lugar a las mayores aberraciones, del Estado y de la Iglesia. Hay que plantear el problema de las funciones propias del Estado y de la Iglesia, de modo que ambos vean con claridad cuáles son las que deben realizar al servicio de la persona.

- ¿Usted cree que se pueden delimitar claramente esas funciones?

- Sí, y si surgiera un conflicto sobre las funciones, que se busque la manera de solucionarlo desde la racionalidad. Hay que propiciar el reconocimiento pleno del derecho a la libertad religiosa, garantizado por el Estado, y la aceptación del carácter laical del Estado, asumido lealmente por la Iglesia.

- El debate entre las relaciones Iglesia-Estado es permanente.

- Si tomo como punto de partida el laicismo, tal como estableció la Revolución Francesa, el debate termina en la guillotina. Gracias a Dios esa concepción del Estado laico ha sido superada por otra consideración de la función del Estado, que es el reconocimiento de los derechos fundamentales. Lo que es una equivocación es que se haga una excepción ante el ejercicio individual y colectivo a la libertad religiosa.

- ¿Cree que el Estado, hoy por hoy, no tutela esa libertad religiosa?

- Si es que lo tutela, no digamos que es un problema que está latente siempre.

- El que la tutele no significa que no existan tensiones y conflictos entre las instituciones del Estado y la Iglesia.

- En todo caso, en principio, no es un conflicto entre Estado e Iglesia, sino entre el Estado y los derechos de los individuos. Si uno tiene derecho a la libertad de educación en conformidad con una opción determinada, no respetar ese derecho es un problema de democracia, un conflicto entre el Estado y los derechos de los individuos.

- ¿El derecho a la opción religiosa de los padres no se garantiza ya con la concertación de los centros religiosos, en los que el Estado financia la matrícula de todos los alumnos?

- No, porque todo ciudadano tiene derecho, si así lo desea, a que se le eduque en un centro público.

- Está garantizado con carácter obligatorio hasta los 16 años.

- Esa persona puede optar por una educación religiosa en un centro religioso o puede optar por una educación en un centro público, donde el Estado tendrá que respetar la opción religiosa de esa persona. Si no, no aparece cuál es la función de un Estado que, independientemente de lo que hace la Iglesia, tiene que hacer lo que le corresponde hacer como tal Estado, que es educar a los ciudadanos dentro de las opciones que ellos tienen derecho a hacer, y entre las cuales está la opción religiosa y con ella, la enseñanza religiosa.

- ¿Qué opina de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía?

- No estoy contra la existencia de una educación ética para la ciudadanía, pero sí del modo en que se realiza y de los contenidos, porque la igualdad no quiere decir homogeneidad. Todos somos iguales para poder ser diferentes.

- ¿Cómo cree que se pueden delimitar las funciones entre el Estado y la Iglesia?

- Es preciso un acuerdo de Estado entre los partidos políticos sobre el papel de la religión en la educación, que respete la pluralidad de la ciudadanía. Ese acuerdo debería garantizar que por el hecho de que cambie quien mande, no haya de cambiar la Ley de la Educación. Si es posible llegar a ese acuerdo, dejará de ser, de una vez para siempre, un problema de discusión entre la Iglesia y el Estado.

 
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