SAN SEBASTIÁN. DV. Arnaldo Otegi no estará aislado ni incomunicado en la cárcel de Martutene, a diferencia de sus dos anteriores ingresos en la prisión madrileña de Soto del Real. El líder de la ilegalizada Batasuna tampoco estará en un módulo especial, pero sí será sometido a una estrecha vigilancia para evitar agresiones.
Otegi ingresó en la prisión de Martutene pasadas las 13.00 horas. Nada más llegar, los funcionarios del centro le tomaron una fotografía y registraron sus huellas dactilares en el nuevo archivo electrónico digitalizado que Instituciones Penitenciarias puso en marcha hace sólo unos meses. A continuación, el portavoz de Batasuna pasó el reconocimiento médico y fue traslado directamente a una celda individual de los pabellones de segundo grado de la cárcel. Este centro, a diferencia de los que son más modernos, carece de un módulo de ingresos.
Según informaron responsables de Instituciones Penitenciarias, el preso no se encuentra en régimen de incomunicación ni de aislamiento, por lo que podrá relacionarse normalmente con el resto de los 320 internos que alberga Martutene, entre los que apenas hay presos de ETA. Tampoco tendrá restringidas las salidas al patio y desayunará, comerá y cenará en el comedor con el resto de los reclusos.
El régimen penitenciario de Otegi, explicaron estas mismas fuentes, sólo tendrá dos particularidades: estará constantemente vigilado para evitar que sea agredido por otros internos y, al tratarse de un condenado por un delito de terrorismo, todas sus comunicaciones (cartas, llamadas telefónicas y 'vis a vis') serán intervenidas, a excepción de las que mantenga con sus abogados.
Primera visita
Ayer por la tarde, Otegi recibió la visita de su letrada, Jone Goirizelaia, para preparar el recurso de amparo que presentará ante el Tribunal Constitucional. La también dirigente de la coalición entró en la prisión hacia las 16.40 horas y salió de ella a las 17.45, mientras en el exterior aguardaban miembros de la Mesa Nacional de Batasuna como Joseba Permach, Joseba Alvarez, Rufi Etxeberria o Pernando Barrena. La espera, bajo un sol de justicia, sólo se vio interrumpida por los bocinazos de algunos conductores y sus gritos de apoyo a Otegi.
El régimen de prisión decretado para el portavoz de Batasuna encarcelado es menos estricto que el que vivió las dos veces que ingresó en la cárcel madrileña de Soto del Real, en mayo de 2005 (dos días) y abril de 2006 (nueve días), por orden del juez Fernando Grande-Marlaska y dentro del sumario 35/02 sobre Batasuna de la Audiencia Nacional. Entonces, cuando se hallaba en prisión preventiva, estuvo recluido en un módulo de aislamiento, incomunicado y con derecho tan sólo a dos horas de patio.
Otegi ya estuvo en prisión durante una larga temporada con anterioridad. En la década de los ochenta cumplió tres de los seis años de cárcel a los que fue condenado por el secuestro en 1986 del empresario Luis Abaitúa, a manos de ETA. Extinguió su condena en la mitad de tiempo gracias a que gozó de redenciones penitenciarias.