MADRID. DV. José Luis Rodríguez Zapatero reclamó ayer el respaldo de todos las fuerzas políticas para dar a ETA la contestación que «han dado siempre los gobiernos de España» cada vez que la banda ha optado por volver a las armas. Una respuesta, dijo, «anclada en la defensa común de los valores e instituciones democráticos, en la estricta aplicación del Estado de Derecho, en la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en la cooperación internacional. Tengo la esperanza -continuó- de que, ante este anuncio, el respaldo de los grupos políticos sea unánime y me esforzaré para lograrlo, porque eso es lo que quiere la mayoría de los españoles y eso es lo que necesita la mayoría de nuestro pueblo».
El jefe del Ejecutivo tiene claro ahora más que nunca la necesidad del consenso y, de manera especial, del Partido Popular. La tarea no es fácil, pero ayer mismo por la mañana dio el primer paso. Llamó a Mariano Rajoy y acordaron verse en La Moncloa el próximo lunes, a las 11 horas. No obstante, en una declaración institucional muy medida, Zapatero aseguró que, con o sin su apoyo, mantendrá el mismo rumbo . «La sociedad española ha mostrado, a través de un período ya muy largo, que su dolor no debilita su fortaleza y que el sufrimiento no merma su determinación; lo mostrará ahora de nuevo, sin ceder a ninguna de las amenazas o los desafíos a los que se le quiere someter», aseveró.
La ruptura definitiva del alto el fuego por parte de la banda no ha sido ninguna sorpresa. «En buena medida -dicen fuentes cercanas al presidente del Gobierno- ya lo esperábamos». Sólo faltaba ponerle día y hora. Hacía meses que el Ministerio del Interior se mostraba temeroso ante un nuevo atentado de ETA. El propio Zapatero insistió, en sus dos únicas referencias al futuro de la banda durante la campaña electoral, en que la lucha antiterrorista ha sido siempre muy difícil y «seguirá siendo difícil». Lo dijo el día 15 en Vitoria, en un acto con cargos públicos del PSE, y en Sevilla, el día 20, en un almuerzo con periodistas. En ambas ocasiones se preocupó en remarcar a sus asesores de prensa la importancia del mensaje.
La prueba de que se trata de una noticia esperada está en que el jefe del Ejecutivo no alteró apenas la agenda que se había marcado para el día de ayer y mantuvo sus actos institucionales. Eso sí, a última hora de la tarde decidió suspender su anunciada entrevista en TVE para reunirse con la cúpula de Interior. Esta vez -a diferencia del pasado 30 de diciembre, cuando la organización terrorista atentó en la T4-, Zapatero reaccionó con premura.
Cambio de escenario
En las palabras de Zapatero no hubo signo de arrepentimiento de la gestión de la tregua. Al contrario, el Gobierno defiende que ha hecho lo correcto y que ha sido ETA quien ha desaprovechado una gran oportunidad. A sus ojos, la fórmula del diálogo sigue siendo válida siempre que se mueva dentro de unos parámetros determinados; los mismos que ya se establecieron en la resolución parlamentaria de 2005 y que este martes reiteró el jefe del Ejecutivo. El 'camino de la paz', dijo, «sólo puede iniciarse o recorrerse con la renuncia completa a la violencia» y su final debe ser el «abandono definitivo de las armas».
«He realizado todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz y abrir un marco de convivencia para todos, en el que pudiesen defenderse democráticamente todas las opciones y que supere todo enfrentamiento, dijo-. Sé que la mayoría de los ciudadanos vascos conocen la autenticidad del esfuerzo que el Gobierno ha realizado y quiero reafirmar que mi mayor esperanza radica en la profunda voluntad de la mayoría de la sociedad vasca y de la sociedad española de vivir en paz y en libertad».
Zapatero aseguró que el futuro de los vascos dependerá siempre de ellos mismos, pero «en el marco de la Ley y de la democracia. Nunca dependerá de la violencia terrorista». Fuentes de La Moncloa insisten en que el escenario ha cambiado porque ETA así lo ha querido. «Hemos pasado de una situación en la que sabíamos que ETA podía matar a otra en la que ha dicho que va a matar; ahora la forma de actuar del Gobierno cambiará pero la política es la de siempre: en tanto en cuanto se respeten las leyes y la Constitución se puede establecer un fin dialogado». No obstante, subrayan que «ya no es momento» e insisten en el mensaje de dureza.
En este sentido, Zapatero garantizó que el Gobierno «pone y pondrá todos los medios para la defensa de la convivencia, de la libertad y de la seguridad de todos los ciudadanos, con la fuerza de la Ley y del Estado de Derecho». Y lanzó un mensaje a los terroristas: «Mantener la violencia sólo provocará dolor, un dolor que durará lo que la Ley, la democracia y la libertad tarden en acabar con la violencia; pero estoy convencido de que, más temprano que tarde, la sociedad española conquistará definitivamente la paz». «Me empeñaré -reiteró-en que esa paz se alcance cuanto antes».