ALTO UROLA. DV. El Servicio de Psicología de la Mancomunidad propone y desarrolla brevemente cada mes un tema con el fin de ayudar a las familias de la comarca con hijos pequeños o adolescentes. Así, el tema elegido para este mes está relacionado con el divorcio o la separación: 'nos vamos a separar, ¿puede perjudicar a nuestros hijos?'.
Según los doctores Ainhoa Manzano y Juan Luis Martín, del Centro Universitario de Psicología de la Familia, los niños y niñas quieren que su madre y su padre permanezcan juntos, pero hay circunstancias en las que la separación y/o el divorcio son una medida necesaria cuando la relación se ha vuelto muy conflictiva, cuando tiene repercusiones graves sobre los hijos o cuando se han agotado los recursos para solucionar la situación.
Así, y por el bien de nuestros hijos, los doctores recomiendan que antes de la separación se mantengan comportamientos de respeto para no dañar psicológicamente a los hijos; evitar episodios de cólera o violencia en presencia de los hijos; ante la «inminente separación» evitar las muestras de odio, desprecio e insultos; también es importante no hacerles elegir por uno u otro, ya que la decisión tiene que estar consensuada previamente; hay que buscar momentos de discusión sin la presencia de los hijos; plantear una separación gradual evitando el «anuncio sorpresa», e informarles juntos acerca de la decisión de separaros. Es conveniente explicarlo como una noticia triste, con un lenguaje sencillo, sin culparles, como la mejor solución para frenar los conflictos.
«Hay que permitir que los hijos expresen sus sentimientos, incluso si son de ira. Mantener la calma y dialogarlo juntos. Mos- trar respeto mutuo evitando transmitirles la visión negativa que se tenga del otro miembro de la pareja», aconsejan Manzano y Martín.
Durante la separación hay que hacerles entender que no es porque se hayan portado mal (evitará que se sientan culpables), sino que es una decisión para mejorar las relaciones dentro de la familia; hay que resaltar a los hijos que no están solos, recordarles las personas que les quieren y que están con ellos (padre, madre, abuelos, tíos ...); explicarles que aunque el padre y la madre ya no vivan juntos ambos seguirán estando con ellos y que para sentirse mejor, siempre que quieran, pueden hablar con el padre y/o con la madre.
Después de la ruptura hay que informarles de la situación delicadamente: con quién van a vivir, cuándo van a ver al padre y a la madre, explicar que hay otras familias que no viven juntas, pero que quieren igual a los hijos... Esta información se transmite sólo cuando ya está decidido por la pareja cómo va a ser. «No hay que hablar mal del 'otro' delante de los hijos. Hay que manifestar cariño hacia vuestros hijos para convencerles de que la separación no es por ellos, sino porque vuestra convivencia es incompatible», comentan los doctores Manzano y Martín.
También es muy importante no utilizar a los hijos en beneficio propio o para perjudicar al otro ni ceder al chantaje por parte de elloa, evitando que obtengan «ventajas especiales» por la situación en la que viven.
«Hay que explicar claramente que la separación o el divorcio es definitiva», concluyen los doctores Ainhoa Manzano y Juan Luis Martín, del Centro Universitario de Psicología de la Familia.