Julián Ruiz trataba de digerir la cruda realidad: «Por el afecto que le tengo al Bidasoa y a todo lo que le rodea, ésta es una de las peores situaciones que he vivido. Tengo una sensación de conciencia tranquila, pero eso ahora es muy pobre».
Aunque ayer el Bidasoa jugaba también en otras canchas, poco importan las derrotas de Teka y Logroño al perder en Artaleku. «Hay que recuperar tres puntos en tres partidos, con salidas a Granollers y Pamplona. La matemática nos ampara, pero está realmente complicado. En este momento me gustaría pedir profesionalidad a mis jugadores, porque fe nos queda poca». Reconoció que «hay muy pocos que realmente puedan creer ahora en la salvación».
Ayer, «jugar contra el marcador resultó muy complicado».