El Salón de Plenos despidió legislatura con una aprobación que puede calificarse como histórica: Auditz Akular, el Ensanche de Altza, ese ambicioso proyecto de 3.000 viviendas, veía la luz verde definitiva para que las grúas sean las que manden en este polémico territorio que costó, incluso, una sonada ruptura de gobierno. Y un largo periplo de cuatro años, éstos últimos, para salir adelante. El alcalde Odón Elorza comenzó la legislatura con el que fuera su proyecto estrella empantanado. Convocar un concurso para la redacción del nuevo Auditz Akular fue la decisión que permitió llegar a un acuerdo, primero entre los socialistas y la coalición PNV-EA, con EB y, finalmente, con el PP. La historia se desbloqueaba, pero comenzaba una larga tramitación urbanística que ha durado estos cuatro años.
Toda una legislatura en la que, una vez más, la carestía de la vivienda ha sido tema recurrente de políticas y conversaciones, lógico motivo de preocupación ciudadana, una legislatura en la que se ha encargado la Revisión del Plan General, que ha concretado ya que la ciudad necesita 11.000 pisos más para mantener su población. Donostia ha seguido liderando el ranking de las ciudades con el metro cuadrado más caro, pese a que han proliferado los proyectos de protección oficial. Y aunque, si las previsiones han establecido que se precisa una media de mil licencias de viviendas anuales, se ha llegado a las 4.526 licencias de edificación, lo que supone una media de 1.132 anuales de las que el 30% son de protección oficial. Se espera que, a lo largo del año que viene y por primera vez en la historia del urbanismo donostiarra, el porcentaje de vivienda protegida sea superior al de libre.
En el largo listado del Plan de Choque, elaborado al amparo de la Revisión del Plan General, aparecen, además de Auditz Akular, la ambiciosa operación de Antondegi, con 4.000 viviendas de las que el 75% son de VPO. O Morlans, que ya ha despejado sus incógnitas e hipotecas de la nueva vía del Topo, la ubicación del colegio de Amara Berri que se traslada al frontal del barrio y de los edificios de la antigua Fábrica de Gas, objeto de polémica por su supuesto valor como patrimonio histórico.
Y Txomin Enea, otra zona condicionada en este caso por la existencia de la cárcel que, finalmente, será trasladada a Zubieta. Contará con 1.233 viviendas de las que el 50% serán de VPO, incluyendo la modalidad de tasadas, que quiere llegar a nuevos sectores económicos para hacerles más accesible el derecho a una vivienda. El entorno del Hipódromo, Pagola en Ibaeta o Nerecán en Altza, ya en construcción, Marrutxipi, con las llaves ya entregadas, Buenavista, Herrera y Loiola, en estos dos últimos casos dentro de los procesos de rehabilitación integral, completan el puzzle de nuevos crecimientos residenciales.
Los Cuarteles
El que no ha podido ser incluido, una vez más, ha sido el de los terrenos de los Cuarteles de Loiola, otra antigua aspiración de la ciudad para expandirse en una zona llana con grandes posibilidades residenciales. El Pleno ha solicitado en numerosas ocasiones que se negocie con el Ministerio de Defensa, argumentando no sólo la utilidad social de la operación que podría realizarse sino, incluso, la escasa utilidad que tienen los edificios. Sucesivos ministros han negado cualquier posibilidad de que se pueda negociar sobre estas superficies.
Sí se planteó la cesión al Ayuntamiento de los terrenos de Lore Toki, la actual yeguada militar que va a trasladarse a Cantabria. El alcalde Odón Elorza vendió el proyecto como una gran oportunidad para construir viviendas, pero el resto de la Corporación apostó por mantener los valores naturales del entorno y volvió a reclamar los Cuarteles. Lore Toki tiene visos de convertirse en la nueva hípica, esta vez con carácter civil, en un área deportiva con amplias zonas verdes y una posible ampliación de Chillida Leku. Los actuales terrenos de la Hípica se convertirían en un polígono empresarial. El proyecto no está aprobado y se trabaja en un convenio con Defensa que, de momento, ha sido cuestionado por el PNV.