Viernes, 11 de mayo de 2007
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Tony Blair dejará el Gobierno en julio tras una década de hegemonia laborista
«Creedme al menos una sola cosa: hice lo que creí que era bueno para mi país», afirma el mandatario en su primer discurso de despedida. Confirma que presentará su dimisión a la reina Isabel II el 27 de junio.
Tony Blair dejará el Gobierno en julio  tras una década de hegemonia laborista
«Te quiero, babe». Una anciana laborista declara su amor por Tony Blair. [AP]
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LONDRES. DV. El primer ministro británico, Tony Blair, anunció ayer su renuncia al liderazgo del Partido Laborista y la apertura de un proceso de sucesión que le llevará a presentar a la reina Isabel su dimisión como Jefe de Gobierno, el próximo 27 de junio, y a su marcha de Downing Street en julio. Blair explicó sus planes al Gabinete en su reunión semanal, en un ambiente emotivo y cordial, según el testimonio de varios ministros. El ministro de Hacienda, Gordon Brown, que se presentará hoy como el sucesor casi seguro en la jefatura del Gobierno, respondió con un discurso elogioso hacia su liderazgo.

Tras la reunión del Gabinete, partió a Trimdon, el pequeño pueblo antes minero, en el nordeste de Inglaterra, que forma parte de la circunscripción de Sedgefield, por la que es diputado desde 1983. En la sede local de su partido pronunció un discurso de despedida a sus seguidores y a la nación.

Consciente del ambiente crítico que envuelve el final de su mandato, particularmente por la evolución de la guerra en Irak, el aún primer ministro dijo: «Pude equivocarme. Eso lo tenéis que decidir vosotros. Pero creedme al menos una sola cosa: hice lo que creí que era bueno para mi país».

Blair trazó un balance positivo de su década en Downing Street: «Sólo hay un Gobierno desde 1945 que puede decir todas las siguientes cosas: más puestos de trabajo, menos desempleo, mejores resultados en sanidad y educación, menos delincuencia y crecimiento económico en cada trimestre. Sólo un Gobierno, este Gobierno».

«La más grande nación»

Dio una nota de satisfacción personal y ensalzamiento nacionalista: «He sido muy afortunado y bendito. Y éste es un bendito país. Los británicos son especiales. El mundo entero lo sabe. Nosotros guardamos ese saber en nuestro pensamiento íntimo. Esta es la más grande nación de la tierra».

La recepción de la audiencia de Trimdon, donde los Blair tienen una casa, en la que la familia ha pasado vacaciones y fines de semana y donde el diputado Blair ha atendido a las peticiones de sus electores durante casi un cuarto de siglo, fue entusiasta. Una mujer llegó a pedir que siguiera cuatro años más.

Blair fue presentado por John Burton, el viejo militante laborista que, en 1983, hizo esperar al joven abogado que se había educado en la vecina Durham y que venía de Londres para presentarse a las elecciones de candidato local. Burton y el comité laborista de Sedgefield tenían ante sí un asunto más urgente. Querían ver la final de la Recopa de Europa de fútbol, entre el Real Madrid y el Aberdeen. El joven miembro del partido Laborista, recién salido de Oxford y ya novio de Cherie Booth, una joven y brillante abogada afiliada al laborismo, vio con ellos el partido, les cayó bien y el resto es historia.

Balances

Si la audiencia de Trimdon era lógicamente entusiasta y, tras el anuncio de su marcha, algunos ofrecieron a las cámaras el espectáculos de lágrimas de emoción, la clase política y mediática británica comenzó inmediatamente a trazar el balance de su mandato, especialmente desde su primera victoria electoral en 1997. El primer elemento objetivo es que Blair ha logrado algo que no pudo hacer la otra primer ministro que en tiempos recientes logró ganar tres elecciones consecutivas, Margaret Thatcher. A diferencia de la líder conservadora, el laborista ha evitado ser despedido por la fuerza y dictar la coreografía de su marcha.

William Hague, ministro de Asuntos Exteriores en el Gabinete en la sombra de David Cameron y que sufrió la derrota frente a Blair como líder de su partido, en 2001, dijo: «Los conservadores estamos contentos de que se vaya. Nos ha derrotado tres veces. Pero deja en el país un legado de decepción y algo de desilusión».

El líder de los Liberales Demócratas, Sir Menzies Campbell, dijo: «Es el primer líder laborista que gana tres elecciones consecutivas y es correcto que se le recuerde por ello. Pero, en general, su tiempo de Gobierno sólo puede definirse como una década de oportunidades perdidas».

El anuncio de su marcha abre el proceso de sucesión dentro del partido Laborista, que tardará siete semanas en encontrar a un nuevo líder. El proceso concluirá en una conferencia especial que se celebrará el 30 de junio. Y el traspaso de poderes se llevará a cabo en la primera semana de julio.

Blair asistirá a su última cumbre europea de Jefes de Estado y de Gobierno y a la reunión del Grupo de los Ocho, que se celebrará, también en junio, bajo presidencia alemana. Su agenda doméstica está sin embargo vacía tras la restauración de la autonomía en Irlanda del Norte, el martes.

Los Blair han adquirido una vivienda en el centro de Londres y, con 54 y 53 años, respectivamente, Tony y Cherie tienen que definir su futuro profesional. La ambición de Cherie de llegar a la judicatura sufrió un revés probablemente definitivo en 2002, al desvelarse que recabó la ayuda de un timador convicto para comprar dos pisos. Allegados de Blair afirman que renunciará a su escaño y enfocará su futuro al trabajo sobre África, uno de los grandes temas de su liderazgo, aunque en el corto plazo se espera que dedique buena parte de su tiempo a escribir sus memorias y a frecuentar el circuito de conferencias en Estados Unidos, para recaudar los fondos necesarios para costear la fuerte deuda hipotecaria contraída en la adquisición de su nueva casa.

 
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