PARÍS. A seis días de su investidura y tras un breve y polémico crucero por el Mediterráneo, el conservador Nicolas Sarkozy se puso ayer manos a la obra y compareció junto al presidente saliente, Jacques Chirac, por primera vez desde su elección. El veterano presidente, de 74 años, y su sucesor, de 52, cuyas relaciones en los últimos doce años han sido complicadas y hasta conflictivas, aparecieron sonrientes e incluso proyectaron una cierta complicidad, en una simbólica imagen de transición.
El presidente electo -ayer fue proclamado oficialmente jefe de Estado tras obtener 18.983.138 votos (53%), por 16.790.440 (46,94%) de Ségolène Royal- acudió al Elíseo para trasladarse en el mismo coche que su ex mentor hasta el Jardín del Luxemburgo para una ceremonia conmemorativa de la abolición de la esclavitud, antes de volver juntos al Palacio y reunirse con el jefe de la mayoría parlamentaria libanesa antisiria, Saad Hariri. El líder del Movimiento del Futuro es hijo del asesinado ex primer ministro libanés Rafic Hariri, amigo personal de Chirac, quien dejará el cargo sin que hayan culminado sus esfuerzos por crear un tribunal internacional que juzgue a los autores de ese y otros atentados políticos en el Líbano.
Sarkozy , que tras su triunfo electoral sobre la socialista Ségolène Royal el domingo había recibido una efusiva felicitación de Saad Hariri, pero también muestras de interés por parte del grupo Hizbulá y de Siria, no ha esperado hasta asumir el cargo para abordar ya asuntos de política exterior, tradicional terreno «reservado» del presidente de la República.
Así, se reunirá hoy en Francia con el primer ministro saliente del Reino Unido, Tony Blair, quien anunció ayer que dimitirá el 27 de junio. Sarkozy podría, además, acudir a Alemania el mismísimo día 16, después del traspaso de poderes con Chirac, para abordar con la canciller germana y presidenta de turno de la UE, Angela Merkel, la búsqueda de una salida al impasse abierto en la UE desde el no de los franceses y holandeses a la Constitución en 2005.
El presidente electo aboga por la rápida adopción de un «tratado simplificado» (antes lo llamaba minitratado), que retomaría esencialmente la parte institucional de la Constitución y que sometería al Parlamento francés para su ratificación. Mientras, le aguarda a Sarkozy la formación de su futuro Ejecutivo, presumiblemente liderado por su consejero François Fillon, reformista y procedente del gaullismo social. EFE