ESTAMBUL. DV. El Parlamento turco aprobó ayer un paquete de reformas constitucionales que incluyen la elección por sufragio universal del presidente de la República. La decisión, adoptada después del fracaso de la elección a través del Parlamento de Abdullah Gul debido al boicot de los partidos laicos, constituye un triunfo del primer ministro, el islamo-conservador Tayip Erdogán, pero podría volverse en su contra si el actual presidente de la República, Ahmet Necdet Sezer, un laico poco dado al compromiso en estos campos, decide vetar la reforma.
Era evidente que el bloqueo de todo el sistema de equilibrios políticos entre el presidente de la Republica, los militares y el Gobierno había saltado por los aires cuando Erdogan intentó imponer a su ministro de Asuntos Exteriores como candidato a la jefatura del Estado. La intervención del Estado Mayor alentó a los partidos laicos y estos boicotearon el procedimiento, apoyados a su vez por el Tribunal Constitucional, cuyo veredicto acabó de confirmar el colapso del sistema que ahora se reforma a toda prisa.
En estos momentos, cuando el país ha emprendido ya el camino de las elecciones anticipadas, los diputados del partido de Ertdogan (AKP, Justicia y Desarrollo) han logrado imponerse para aprobar por dos tercios (376 votos a favor) el paquete que incluye la elección por sufragio universal a dos vueltas del presidente de la República, por un mandato de cinco años en lugar de los siete actuales, pero con la posibilidad de una reelección. El puesto de presidente de la República constituye el último filtro para la salvaguardia de los valores fundacionales de la república, laica y nacionalista, frente a los supuestos planes de reislamización social que se atribuyen a Erdogán y su partido. El primer ministro está convencido que apelando a la voluntad del pueblo obtenmdría la victoria en esta elección,
En círculos cercanos al actual presidente de la República no se descarta que éste opte por vetar esta reforma constitucional, lo que obligaría a Erdogán a retocarla. En caso de que éste vuelva a presentar el mismo texto, entonces Sezer ya no puede vetarlo, sino que la ley prevé que se convoque un referéndum para que sean los electores los que decidan.