SAO PAULO. DV. Preservativo en brasileño es muy gracioso, se dice camisinha (camisiña) y da nombre a una de las polémicas que enfrenta a la Iglesia con el Gobierno de Luis Inacio Lula da Silva, además del aborto, las parejas homosexuales y diferencias en política social. Si al llegar a Sao Paulo el Papa condenó el aborto, pues Lula estudia legalizarlo por referéndum, ayer resaltó en su encuentro con 40.000 jóvenes el valor de la castidad.
«Dios os llama a respetaros en el enamoramiento y el noviazgo, porque la vida conyugal, que por disposición divina está reservada a las parejas casadas, será fuente de felicidad sólo si respetáis la castidad dentro y fuera del matrimonio», dijo Benedicto XVI. En un portugués fluido, el Papa animó a la juventud «a vivir con entusiasmo, con alegría, pero sobre todo con sentido de la responsabilidad». Les confió la misión de evangelizar a los chicos «que vagan descarriados» descubriéndoles «las vías seguras de los mandamientos». En otro pasaje, pidió un empeño especial en luchar contra la «devastación ambiental de la Amazonia».
La polémica de las 'camisinhas' surgió al acusar los obispos al Gobierno de que su campaña de reparto de condones contra el sida fomentaba la promiscuidad. Lula, cristiano declarado, ha abordado la cuestión, igual que el aborto, como «un problema de salud pública». Brasil es el país latinoamericano más azotado por el sida, 600.000 personas, un tercio del total del continente, y el Gobierno ha frenado el virus con su enorme gasto en fármacos, que entrega gratis, al igual que los preservativos.
Declaraciones confusas
Por otro lado, ayer seguía coleando la condena del Papa a los políticos que apoyen el aborto, que ayer era portada de la prensa brasileña y causó críticas en el mundo político. El ministro de Sanidad, José Gomes Temporao, consideró «inapropiadas» sus palabras, pues «no se pueden imponer dogmas de una religión a toda la sociedad». Para zanjar la polémica, el Vaticano colocó ayer en internet la transcripción de las declaraciones del Papa, un hecho sin precedentes. Sin embargo, se empezó a rumorear que no era literal y ayer continuaba abierta la discusión.
Benedicto XVI encontró media hora a Lula pero no abordó el tema del aborto, según el Vaticano. Hablaron de familia, lucha contra la pobreza y políticas sociales. Lula habría dicho al Papa, según la embajadora brasileña ante la Santa Sede, que desea «preservar el estado laico y usar la religión como instrumento para la espiritualidad y temas sociales». Además habría fracasado el intento del Vaticano de cerrar el acuerdo para un concordato, en el que desea afianzar cuestiones de derechos y educación. Es decir, las relaciones son de diálogo, pero distantes y conflictivas en algunos puntos.