Este último vuelo ha sido ya el cuarto que realiza Miguel López-Alegría, y el primero a bordo de una nave rusa Soyuz. Siete meses confinado en los estrechos límites de la ISS, a pesar de los cargados programas de experimentación científica, deben dar mucho en qué pensar...
- ¿Qué se ve cuando miran por la escotilla y que efecto os produce?
- Todas las escotillas de la Estación Espacial Internacional miran hacia abajo. Por eso sólo vemos la Tierra. El espacio lo podemos contemplar únicamente durante las salidas al exterior. Apagando las luces de la escafandra y poniéndote de espaldas, para no ver la estación, se puede experimentar esa sensación de soledad ante la inmensidad del universo. Las estrellas se ven de forma distinta que desde la Tierra. En lugar de puntos luminosos sobre un fondo oscuro lo que ves es un cielo brillante con algunas zonas de sombra.
- ¿Tienen mucho tiempo para contemplar la Tierra?
- Más que suficiente. Podríamos emplear todo el tiempo libre en mirarla. Lo que más hacemos es sacar fotografías. Sabemos de antemano la trayectoria que recorreremos, la hora a la que pasaremos por cada punto del mapa y si habrá o no nubosidad. De esa manera, podemos seleccionar los lugares que nos interese observar o fotografiar y programamos el reloj para que nos avise poco antes de llegar a ellos.
- En una de las cuatro salidas que ha hecho al espacio en la ISS ha utilizado la escafandra rusa. ¿En qué se diferencia de la que utiliza habitualmente en la NASA?
- La rusa es más amplia, pero los guantes tienen menos sensibilidad para hacer trabajos que requieran un mínimo de precisión. Además, al tener una presión interna más alta te dificulta un poco los movimientos.
- ¿Hay algún tipo de fenómeno extraño que haya observado en la Estación Espacial durante la misión?
- Sí, unos destellos de radiación cósmica. Surgen de repente y son como un relámpago. Creo que son inofensivos. Algunos de los experimentos que realizamos tienen que ver con el estudio de ese fenómeno.
- Aparte de los riesgos internos, ¿qué amenazas acechan a la ISS desde el espacio?
- Son peligrosas las tormentas solares, explosiones gigantescas que se producen en la superficie del Sol y lanzan enormes cantidades de materia con carga eléctrica hacia la Tierra. Hacen que aumente el nivel de radiación en la ISS y pueden causar interrupciones en el funcionamiento de los aparatos. En los días de tormentas solares fuertes nos refugiamos en los lugares de la estación más protegidos. También supone un cierto peligro la gran cantidad de basura espacial, por lo general restos de satélites y cohetes. Podemos detectar a tiempo esos fragmentos y esquivarlos cambiando ligeramente la órbita de la plataforma.
- ¿Cómo fue el viaje de regreso?
- Dura algo menos de tres horas y media. Las naves Soyuz hacen una reentrada en la atmósfera terrestre igual que nuestros transbordadores. La diferencia se manifiesta después. Un Shuttle aterriza como un avión, pero la nave rusa cae como una piedra. La salida de los paracaídas va precedida de sendas detonaciones, lo que te pone en estado de cierta alerta. A continuación, sientes varias sacudidas. Finalmente, viene el choque con el suelo, que es un poco violento con varias vueltas de campana. El aterrizaje es equiparable a un accidente de tráfico de cierta importancia. Por supuesto vamos bien sujetos con los cinturones y eso evita que te hagas daño. Cuando llegan los equipos de rescate y abren la escotilla para sacarte, respiras hondo.
- ¿Cuál es la primera sensación al salir de la cápsula después de siete meses en el espacio?
- Lo peor es volver a sentir la gravitación. Tus músculos se acostumbran a no hacer esfuerzo en condiciones de ingravidez y, tras siete meses de flotar placenteramente, cae de golpe sobre ti todo el peso de la atracción terrestre. Levantar la mano o mover la cabeza supone un esfuerzo enorme. Otra cosa que llama mucho la atención al volver a la Tierra son los olores. En la ISS no lo hay.
- ¿Es dura la recuperación después de tanto tiempo de ingravidez?
- Al principio, sí es duro. Hay que tener en cuenta que las articulaciones y la columna vertebral tienen que volver otra vez a soportar el peso del cuerpo, algo que no hicieron durante los siete meses de estancia en la ISS. Tienes dolores y te sientes débil. Es normal también tener mareos y perder el equilibrio. Pero todo eso pasa pronto. El periodo de recuperación aquí en Rusia, antes de regresar a Houston, dura tres semanas.
- ¿Ha habido muchos incidentes durante la misión?
- Hubo problemas con el acoplamiento de una nave de carga y con una de sus antenas. Nos obligó a salir para replegar manualmente la antena. Mi compañero, Mijaíl Tiurin, sufrió una avería en el sistema térmico de la escafandra en otro paseo espacial. Lo pasó mal. Tuvimos también algún corte eléctrico sin importancia y dos pequeñas fugas de amoniaco, durante sendas salidas, que prolongaron la estancia fuera de la ISS más de lo previsto. Sin embargo, en términos generales, ha sido una misión poco conflictiva.
- ¿Por qué ha estado siete meses y no seis que es lo habitual?
- Ha sido debido a un retraso por parte de los rusos en el lanzamiento de la siguiente tripulación. En marzo, además, hay inundaciones en Kazajstán y era aconsejable esperar un poco.