VITORIA. DV. Los colegios vascos van a desempeñar un papel protagonista en la enseñanza en Euskadi. El nuevo currículum deja en sus manos decisiones fundamentales en el diseño del proyecto educativo. Los equipos docentes de cada centro podrá optar por dedicar más horas a las asignaturas que quieran reforzar, tendrán que elaborar el programa lingüístico en el que marquen qué materias se van a impartir en cada idioma oficial y extranjero y decidirán la repetición de curso de los alumnos y obtención de títulos, según el documento que presentó ayer el consejero Tontxu Campos.
El decreto que ha preparado Educación abre la puerta, incluso, a que los centros de enseñanza amplíen el horario y los días lectivos. «Con el fin de desarrollar al máximo las competencias, formación y oportunidades de todos los alumnos», especifica el texto. El mínimo de horas que marca por curso es de 875 en Primaria -de 6 a 12 años- y 1.050 en la etapa de Secundaria -hasta 16-.
El documento establece unas horas mínimas para cada asignatura y deja otras de libre disposición para que las distribuyan como quieran los colegios. La mayor flexibilidad horaria se dará en Secundaria: el centro dispondrá de 18 horas a la semana en el conjunto de los tres primeros cursos para dedicarlas a las materias que decidan según las necesidades de su alumnado o su proyecto pedagógico. En Primaria tendrán libres 5 horas a la semana para cada ciclo. El Departamento ha diseñado un horario de referencia para los colegios que prefieran acogerse directamente a él, en el que plantean más clases de Matemáticas y Ciencias. «Las dos materias que en anteriores evaluaciones de PISA se han demostrado como las áreas que necesitan refuerzo», señaló ayer el consejero.
Euskera
Los centros de enseñanza elaborarán, además, un proyecto lingüístico en el que fijarán qué asignaturas se imparten en cada idioma. El currículum señala que el euskera será la lengua principal tanto para impartir materias como para relacionarse, de forma oral y escrita, en el ámbito escolar. El documento detalla que se está a la espera de que la reforma de modelos lingüísticos fije los niveles que hay que alcanzar en cada idioma para concretar los objetivos en este área. Pone trabas para conceder las exenciones de euskera: sólo podrán quedar exentos los alumnos que vayan a permanecer un curso en el País Vasco.
El nuevo currículum pone más deberes para los centros. Escuelas e institutos podrán decidir en qué curso se explican determinados contenidos e, incluso, los criterios de evaluación que aplican en cada materia. El equipo docente propondrá, además, la promoción de curso o la obtención del título de Graduado en Secundaria a alumnos que hayan suspendido tres materias -sólo se puede pasar con dos-, si consideran que tienen expectativas de seguir con éxito el curso siguiente, siempre que esas tres materias no sean Euskera, Castellano y Matemáticas.
Las diferencias entre los programas de un colegio y otro serán grandes cuando se implante esta reforma educativa -el currículum comenzará a aplicarse desde el próximo septiembre en el primer ciclo de Primaria y primer y tercer curso de la ESO-. Un instituto de Secundaria podría dar más horas que las mínimas establecidas de Matemáticas e impartir todas sus asignaturas en euskera, excepto el Castellano, por ejemplo. En otro centro de Secundaria se dedicarían esas horas de libre disposición a las Ciencias, y se impartiría un proyecto lingüístico trilingüe. Y los escolares de un colegio aprenderían los ríos de Euskadi en un curso diferente a los alumnos de otro del barrio de al lado -ahora los contenidos están fijados por ciclos-.
Exámenes a los centros
El currículum otorga autonomía a los centros, pero marca mecanismos de control para comprobar si cumplen los objetivos: las competencias básicas que fija el documento, desde las científicas o las lingüísticas a las de desarrollo personal. El documento determina que se realizarán dos evaluaciones de diagnóstico en todos los centros de Euskadi. Habrá dos exámenes al alumnado al finalizar la Primaria y en el segundo curso de Secundaria. No tendrán un efecto académico, pero sí informativo y orientador para colegios y familias. El programa educativo aumenta las tutorías, de una hora cada quince días a una semanal. Al finalizar la Primaria y la ESO, los tutores emitirán un informe individualizado con el fin de informar a las familias y orientar a los alumnos en la elección de sus futuros estudios.
La red concertada ve con buenos ojos la autonomía que se concederá a los colegios. «Se responderá a las necesidades del alumnado y a las demandas de las familias», señalaron ayer portavoces de Kristau Eskola -colegios concertados religiosos-. Elogian que se marquen las competencias básicas a alcanzar por el alumno, la realización de evaluaciones, el refuerzo de idiomas y la posibilidad que deja la nueva norma al centro de ampliar su horario escolar. Algunos sectores de la red pública reclaman ya más recursos para que escuelas e institutos puedan afrontar este reto. «No hay más alumnos, no hacen falta más recursos», adelantó ayer el consejero. Campos recordó que un profesor imparte 17 horas de clase y que «hasta las 30 semanales» tiene margen suficiente «para formarse y adaptarse a la reforma».