BELFAST. DV. El líder unionista Ian Paisley y el republicano Martin McGuinness se convirtieron ayer en Ministro y Viceministro Principal de Irlanda del Norte, en un acto formal de constitución del Ejecutivo compartido, que restaura la autonomía norirlandesa y contiene, según Paisley, la promesa de una paz duradera.
En una sesión matinal de la Asamblea de Belfast, a la que asistieron los primeros ministros de Irlanda y Reino Unido, Bertie Ahern y Tony Blair, junto a otros invitados, ambos políticos guiaron la formación de un Ejecutivo ministerial en el que están presentes, como dicta la ley, los cuatro grandes partidos de la región.
La formación del Ejecutivo concluye un largo proceso de negociaciones entre ambos partidos, que, con el aval de Ahern y Blair, condujo en primer lugar a la destrucción por el IRA de sus armas y al compromiso por parte de su rama política, Sinn Fein, de apoyar la labor de la Policía y de los tribunales de Justicia.
La autonomía de Irlanda del Norte, creada en 1921, suspendida en la década de los setenta, y restaurada tras el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, permanecía suspendida desde octubre de 2002, cuando la Policía local penetró en Stormont, sede de la Asamblea, para desmantelar una red de inteligencia del IRA.
Aunque el proceso por aquella causa se resolvió sin condenas, la victoria electoral del Partido Democrático Unionista, liderado por Paisley, obligó a un replantea-miento del largo proceso de paz, que concluye ahora con la formación de un Ejecutivo en el que el papel predominante lo tienen los partidos extremistas de la región.
Ian Paisley reconoció, tras la ceremonia de juramento, lo sorprendente de la situación: «Si alguien me dice hace unos años que yo iba a a estar aquí jurando como Ministro Principal no lo hubiese creído». Y luego señaló que el acto de ayer «es el comienzo de un camino que llevará a la paz duradera» en la región.
Miembro del IRA
Martin McGuinness, considerado miembro del consejo militar del IRA durante los años más sangrientos del grupo terrorista, afirmó: «Éste es el mayor, el más ilusionante, reto de nuestras vidas. Debemos superar las dificultades que encontremos para aprovechar las oportunidades que existen».
Aunque el día estuvo presidido por la cordialidad, el irrefrenable Paisley lanzó un dardo a los invitados, afirmando que, en los últimos años, había conocido a mucha gente que le hablaba de su gran papel en el proceso de paz; pero «la solución hubiese llegado antes si nos hubiesen dejado a la gente de Irlanda del Norte», dijo.
Blair pronunció sus breves palabras tras recibir esa crítica y partió en la dirección opuesta. Ofreciendo su reconocimiento a todos los protagonistas de la negociación, empezando por su predecesor, el conservador John Major, y siguiendo por los premios Nobel de la Paz, David Trimble y John Hume, entre otros.
Blair dijo que lo que ocurría era el reflejo del 'principio central' que ha gobernado el proceso: «El futuro de Irlanda del Norte sólo puede ser gobernado por las dos comunidades, compartiendo el Ejecutivo y el respeto a la ley, para asegurar su poder y la paz». Y el resultado es que la región «se ha convertido en un foco de optimismo mundial».
Por su parte, Ahern, que se cruzó elogios con Blair - «ha demostrado ser un gran amigo de la paz y de Irlanda»-, prometió una 'nueva era' en la relación entre las dos Irlandas, dijo que lo logrado demuestra que «la paz no era imposible ni el conflicto inevitable» e hizo votos para que «ésta sea la última generación que padece hambre de paz».
La sesión parlamentaria incluyó la nominación de todos los ministros del Ejecutivo, en el que los unionistas de Paisley obtienen la cartera más importante, la de Hacienda, y los republicanos de Sinn Fein eligieron en primer lugar la de Educación. El Gobierno está formado por diez ministerios o consejerías.
De acuerdo con la ley
Tanto Paisley como McGuinnes, así como los ministros, prometieron públicamente ejercer sus funciones de acuerdo con una ley que les obliga a promover la igualdad y rechazar toda discriminación, y apoyar a las fuerzas de seguridad y al sistema judicial. Los ministros republicanos pronunciaron su promesa en gaélico y en inglés.
Al acto asistieron decenas de invitados, entre ellos el senador demócrata de Estados Unidos, Ted Kennedy y algunos familiares de víctimas de lo que los norilandeses llaman el período de 'Los Problemas'. Un poco más allá, a escasos metros de Blair se sentaban en la Cámara: Bryan, Keenan, Bryan G. Illan, Bob Storey, tres máximos dirigentes del IRA. También en la lista de invitados por Sinn Fein, el dirigente de Batasuna, Pernando Barrena.
Tras la ceremonia, un grupo de hombres y mujeres con minusvalías mentales profundas que actúa con el nombre de «El cielo es el límite» ofreció a los gobernantes y sus invitados un espectáculo conmovedor, en el que mediante la mímica parecieron tocar instrumentos y cantar varias melodías clásicas y populares.
En el exterior del palacio de Stormont, sede de la Asamblea y del Ejecutivo, varios grupos manifestaban su protesta. Una asociación de ex miembros de las fuerzas de seguridad protestaba contra el Ejecutivo compartido, acusando a Paisley de traición y recordando sus antiguas promesas de que nunca pactaría con Sinn Fein.
Había representantes sindicales demandando mejoras salariales de los maestros grupos que protestaban contra las nuevas tasas del agua. Miembros de una asociación contra la guerra en Irak intentó impedir el acceso de Blair a la ceremonia y cantó desde el exterior la consigna: «Tony es el mayor terrorista».
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