PARÍS. DV. El crucero por el Mediterráneo de Nicolas Sarkozy a bordo de un yate de lujo propiedad de un multimillonario industrial ha provocado fuertes críticas de la oposición de izquierdas al recién elegido presidente de Francia. «Jamás se había visto exhibir de una manera tan provocadora el gusto por el dinero y el mundo de los negocios», denunció el socialista Vincent Peillon, que fue portavoz de Ségolène Royal, la candidata derrotada el domingo.
Acostumbrado a frecuentar la jet-set, Sarkozy vivió el anuncio oficioso de su victoria, a las ocho de la tarde del domingo, rodeado de un puñado de colaboradores familiares y famosos: el rockero Johnny Hallyday y su esposa, Laeticia, y los actores Christian Clavier y Jean Reno. «A las ocho y cinco, el presidente Bush le llamó para felicitarle», reveló en el diario 'Le Parisien' el diputado Patrick Balkany, también hijo de inmigrante húngaro, que formaba parte del círculo íntimo.
En la emisora RTL, Laeticia Hallyday relató que Sarkozy activó el altavoz de su móvil para que los presentes oyeran los mensajes de Bush, Angela Merkel y otros mandatarios. «Estábamos como niños. Escuchábamos maravillados de poder vivir esos momentos fabulosos, únicos e históricos a su lado. Son cosas que sólo pasan una vez en la vida», declaró.
Entre las llamadas, figuró la del primer ministro británico, Tony Blair. «¿Por qué no le dice unas palabras al próximo primer ministro de Francia?», le dijo Sarkozy al tiempo que pasaba el móvil a François Fillon. Según fuentes gubernamentales británicas, citadas por 'The Financial Times', Blair habló varios minutos con este senador de 53 años, procedente del gaullismo social y artífice en 2004 de una controvertida reforma de las pensiones desde el Ministerio de Asuntos Sociales y de Trabajo.
Los Sarkozy durmieron en una suite del hotel Fouquet's Barrière, cuyo precio oscila entre 1.500 y 2.590 euros la noche. El lujoso establecimiento, inaugurado en noviembre en los Campos Elíseos, es propiedad del empresario Dominique Desseigne, un viejo amigo y compañero de 'footing' en los veranos de La Baule, aristocrática estación balnearia. Su mujer, Diane Barrière, fallecida hace seis años en un accidente de avión, era una amiga de infancia de Cecilia, segunda esposa del presidente electo.
El matrimonio y su hijo, Louis, de 10 años, volaron el lunes a la isla de Malta en un avión privado, un Falcon 900 EX, propiedad de Vincent Bolloré, multimillonario amigo del presidente electo con negocios en el mundo de la comunicación. Desde el aeropuerto de La Valetta una limusina Mercedes los condujo hasta el principal puerto deportivo de la isla. Allí subieron a bordo de un yate de sesenta metros de eslora amarrado al lado de un barco perteneciente al multimillonario ruso Roman Abramovich, dueño del club de fútbol Chelsea de Londres.
Crucero millonario
El 'Paloma', el navío en el que Sarkozy realiza un crucero por el Mediterráneo, también es propiedad de Bolloré, que lo compró en 2003 a un armador griego por 2,5 millones de euros y se gastó otros cinco millones en equiparlo: jacuzzi, cuatro pantallas gigantes de plasma, karaoke, siete camarotes con capacidad para doce invitados, además de los diecisiete tripulantes. Alquilarlo durante una semana cuesta entre 173.000 y 193.000 euros.
Peillon, ex portavoz de Royal, se mostró indignado por un comportamiento contradictorio, a su juicio, con la campaña del líder conservador a favor del mundo del trabajo. «Sarkozy es un asistido por los multimillonarios, que sin duda no se levantan pronto», dijo en los micrófonos de RTL. «Más grave que una falta evidente de gusto, es una forma de arrogancia y un insulto hacia la gente», agregó.
Su correligionario Jean-Luc Mélenchon vio la marca «de otro mundo». «Estábamos avisados. Sarkozy jamás dijo que sería el presidente de los pobres. Es el presidente del CAC 40», las principales empresas de la Bolsa de París, opinó el senador socialista. «Ya veremos si esto tendrá una traducción en las elecciones legislativas de junio. En ese momento los franceses van a decir lo que piensan de ese tipo de comportamiento», aventuró.
Los allegados del presidente electo insistieron en que las vacaciones en barco eran «el único medio de aislarse de los medios de comunicación y de la presión» y se sorprendieron de la polémica iniciada por la oposición. Su entorno anunció que Sarkozy estará de regreso en París mañana, jueves, por la mañana y asistirá a la conmemoración de la abolición de la esclavitud junto al presidente saliente, Jacques Chirac.