Nicolas Sarkozy no sólo se desengancha de cualquier pasado que le vincula a Jacques Chirac, sino que no desaprovecha ninguna oportunidad para vengarse del viejo presidente. Otro golpe contra su antecesor lo personificará en la persona de François Fillon, a quien, casi seguro, designará primer ministro. Con el que compartió Gobierno y, sobre todo, odio hacia el anterior líder de la derecha francesa.
Fillon se pasó al bando de Sarkozy, justo un año después de que como titular de Asuntos Sociales y de Trabajo sacara adelante la complicada reforma de las pensiones. Chirac le premió con una degradación hasta la cartera de Educación y más tarde Dominique de Villepin le apartó definitivamente del Ejecutivo. Desde entonces ha mascado la venganza.
El actual senador de Sarthe, de 53 años, se ha hecho un hueco en el gaullismo liberal de Sarkozy, de cuyo programa legislativo fue artífice en 2006. «Es la única esperanza de ruptura con el inmovilismo» de la etapa chiraquiana, llegó a decir Fillon respecto a su nuevo líder. Hijo de una historiadora y un notario se licenció en Derecho y en Ciencias Políticas para pasar inmediatamente al campo de la política. Pronto fue alcalde de su ciudad, presidente del Gobierno de su región y diputado nacional. Llegó al Ejecutivo en 1993 con Balladur como ministro de Enseñanza.