IRUN. DV. El candidato a la Alcaldía por el PP, Borja Sémper hizo pública ayer la propuesta de su partido para reforzar la seguridad ciudadana, «porque cada vez hay más irundarras que detectan algunas zonas como inseguras», dijo el propio edil. «Hemos hablado con asociaciones de vecinos y con otros colectivos, y tenemos también los resultados de la encuesta Si yo fuera alcalde»
Tras ese trabajo previo, el PP de Irun ha convertido el de la seguridad en un asunto prioritario en su programa. «Es importante solucionarlo ahora que el problema está en ciernes. Si engorda», aseguró el edil, «las medidas serán más drásticas y más difíciles de tomar. Estamos a tiempo de atajarlo antes de que vaya a más».
El programa de actuación que propone Sémper para los cuatro próximos años se fundamenta en 16 puntos concretos de los que el candidato destacó algunos. Sin duda, el más llamativo de ellos es el de ampliar «de los 90-93 actuales a los 120 agentes que por ratio le corresponden a Irun por tamaño, características y población». Con esta medida, el candidato del PP espera evitar situaciones que se dan hoy en día como que «un fin de semana sólo haya cuatro agentes y sólo dos de ellos vayan armados. No es bueno para la moral del cuerpo, ni para su trabajo ni para las necesidades de los ciudadanos».
Sémper propone también la reorganización del propio cuerpo, «de manera que los agentes estén bien formados y realicen cursos de reciclaje; y que estén en la calle, y no cumpliendo con tareas administrativas que debería llevar a cabo personal administrativo y no policial». Propone dotar a la guardia municipal de más medios y de nuevas tecnologías («Sistemas de Información Geográfica, cámaras en los vehículos, acceso a bases de datos»), así como incluir a los agentes «en el grupo C, porque ya están realizando, aunque no sean competencia suya, tareas de seguridad ciudadana y policía judicial».
Otra de las vías que quiere explorar Sémper es la de una mejor comunicación, tanto entre las distintas fuerzas policiales («en Irun existen cuatro cuerpos que no se reúnen y no trabajan coordinados»), como entre la Policía Local y los ciudadanos, «porque la manera de que los agentes sepan lo que quieren los ciudadanos es escuchándoles directamente, sin intermediarios, y así podrán explicarles las cosas también de la misma forma».
Como sistema de prevención, «siempre es más efectivo que atajar un delito ya cometido», Sémper propone instalar cámaras en algunos puntos que ya están identificados como más proclives a la comisión de delitos, «siempre dentro del marco legal, sólo en algunas zonas y en unas condiciones de uso determinadas». El edil explicó que esas cámaras «no cohartan al ciudadano, sólo a aquellos delincuentes que operan ahí habitualmente» y puso como ejemplo el tráfico de drogas. «Y no sólo eso. Las cámaras servirían para que la policía, en caso de delito, pudiera llegar antes y mejor preparada para lo que se va a encontrar». Quiso añadir que «más seguridad no es menos libertad, si no lo contrario; cuanta más seguridad, más libertad».
El montante final que podría ser necesario para implementar todas estas mejoras en los próximos cuatro años, lo estimaba el edil en «unos 3 millones de euros, un esfuerzo importante, pero que es también lo que cuesta urbanizar una calle. Creemos que más importante que arreglar una zona como pueda ser la calle Fuenterrabía, es que el ciudadano se sienta seguro allí y en el resto de la ciudad. La inseguridad es una cuestión de percepción, percepción creciente en algunos puntos de la ciudad», concluyó.