SAN SEBASTIÁN. DV. Cuidar al cuidador. Darle un respiro, tiempo para sí mismo. Dentro de un año, todo esto será posible para las casi dos mil familias que forman parte de otra gran familia: Atzegi. La Asociación Guipuzcoana en favor de Personas con Discapacidad Intelectual tiene previsto poner en marcha un nuevo servicio residencial que permitirá atender de forma puntual, durante fines de semana o periodos vacacionales a las personas discapacitadas que habitualmente residen con sus allegados.
El proyecto está más que maduro y fue presentado ayer precisamente en el lugar que lo acogerá: Villa Mary. Este chalé, ubicado en el barrio donostiarra de Gros, es bien conocido para los miembros de Atzegi, que lo disfrutan desde la década de los 70 «gracias a la generosidad de una de las familias fundadoras», agradeció el presidente de la asociación, Josean Idoeta. Villa Mary es actualmente la sede del Club Txolarte de Atzegi, que cuenta con unos doscientos socios que acuden allí por las tardes y los fines de semana para realizar distintas actividades de ocio y tiempo libre.
A este club se le añadirán doce plazas residenciales. Para ello, será preciso realizar una reforma de envergadura, que incluye la creación de una planta bajo cubierta, la eliminación de barreras arquitectónicas, la creación de baños en todas las plantas y la habilitación de una terraza que permitirá llevar a cabo las actividades en el exterior cuando el tiempo lo permita. También se sustituirán las redes de saneamiento, electricidad y calefacción, así como la carpintería exterior e interior. Tras la rehabilitación, la planta baja de la villa continuará acogiendo al club Txolarte, pero las dos alturas se organizarán como viviendas independientes. Se prevé que las obras, que tienen una duración estimada de doce meses, se inicien este verano.
El proyecto tiene un coste de 889.325 euros. La Diputación Foral financiará el 60% de la inversión. La Fundación Once y Kutxa apoyan también económicamente este servicio de respiro que la diputada para la Política Social, Esther Larrañaga, consideró muy importante «porque es un derecho y una necesidad poder desconectar». La diputada recordó que las tareas de cuidado de una persona con discapacidad exigen un gran esfuerzo, «y es necesario que los cuidadores también se cuiden, que disfruten también de sus ratos de ocio». Larrañaga destacó además que el aumento de la longevidad también afecta a estas familias, «y los cuidadores tienen también cada vez más años, por lo que necesitan desconectar de vez en cuando».
Mucha rotación
Actualmente ya se ofrece este programa respiro, «y con gran éxito», en la Fundación Uliazpi, donde atienden a personas con discapacidad severa. El de Atzegi será un servicio novedoso en el País Vasco, ya que hasta ahora estos servicios respiro se ofrecían bien en residencias de larga estancia o en pisos tutelados. «Aquí van a tener un espacio creado ad hoc», explicó José Luis Basoko, gerente de la asociación guipuzcoana, quien destacó la «elevadísima rentabilidad social» que tendrán las doce plazas de nueva creación. Gracias a la rotación, se estima que permitirán la estancia de 552 personas durante los fines de semana, 72 estancias de una semana en periodos vacacionales como julio, agosto o Semana Santa y cerca de 40 durante los puentes.
«Y no solo para personas de Donostialdea», matizó Basoko mientras subrayaba que se trata de un proyecto «para toda Gipuzkoa». Será, además, según aseguró la diputada para la Política Social, «un servicio casi a la carta que se adaptará a las necesidades de cada familia».