ORDIZIA. DV. Cargada de ilusión y entusiasmo, después de recibir el miércoles, por parte de su público todo el arrope que les era necesario, a última hora de la tarde del viernes, los componentes de Oroith marchaban hacia Madrid con un único objetivo, dar lo mejor de sí mismos sobre el escenario, en el Gran Premio Nacional de Canto Coral.
El sábado por la mañana, los ordiziarras llevaron a cabo las correspondientes pruebas acústicas y ya por la tarde, con puntualidad británica, a las 4.30, comenzaba el certamen en el que Oroith intervenía en último lugar. El Gran Premio queda dividido en dos sesiones. En la primera los tres primeros coros interpretan su programa de polifonía y los tres últimos el de folclore y en la segunda parte, a la inversa. Así, a las 6 tuvo lugar el primer turno para Oroith. Ataviados con trajes de folclore vasco salieron al escenario e interpretaron de manera brillante la primera parte de su repertorio: Con Nostalgia Egea, de Javi Busto, Desmayarse, de Alejandro Yagüe y Oihu Hau de David Azurza. Tras finalizar su interpretación llegó el descanso en el que público y entendidos asistentes al certamen, hablaban ya de la candidatura a la victoria que había presentado Oroith.
Tras el descanso vuelta al trabajo. En esta ocasión con atuendo más serio y un programa de gran nivel y dificultad los urdiñas volvieron al escenario. Interpretaron, esta vez más relajados, el programa de polifonía con las obras Zefiro Torna, de Claudio Monteverde, My love dwelt in a Northern land, de Edgard Elgar y Prima serie dei cori di Michelangelo Buonarroti il Giovane, de Luigi Dalapiccola. La ejecución del programa polifónico fue impresionante. Tanto los diferentes estilos musicales como el empaste, afinación y expresividad con la que Oroith impregnó cada obra dejaron de manifiesto el altísimo nivel del coro. Los coralistas y directora salieron muy satisfechos del escenario. Oroith ya había cumplido con su objetivo que era demostrar en la palestra el enorme trabajo de muchas horas que había realizado preparando este certamen. Al finalizar, tanto el público como los coralistas de las demás agrupaciones felicitaron a Oroith por su brillante ejecución y vaticinaban el triunfo urdiña.
A pesar de ello, los ordiziarras mantuvieron la calma durante la cena coral y a lo largo de la mañana del domingo hasta conocer el resultado del jurado. Durante la cena el miembro del jurado Jesús Egiguren, sin dar el nombre del coro ganador indicaba «lo hemos tenido claro, hay un coro por encima del resto». El domingo por la mañana, a modo de exhibición los coros participantes debían volver a interpretar dos obras antes de conocerse el fallo del jurado. Oroith volvió a intervenir en último lugar.
Palmarés
El jurado estaba compuesto por Jesús Egiguren, profesor de dirección coral; Werner Plaff, catedrático de dirección y miembro de jurados de prestigio en concursos internacionales: Tolosa, Gorizzia, Mariano Alfonso, director del coro de RTVE; Mercé Baigét i Solé, profesora de canto, y Dante Andreo prestigioso compositor y miembro de jurados de concursos internacionales.
Primero entregaron el premio en folclore que fue para Oroith Abesbatza con 87,33% de puntuación. A continuación, el premio en polifonía, que de ser para Oroith le proclamaría automáticamente, vencedora absoluta, y así fue. Premio en polifonía para Oroith Abesbatza con un 89,22% de puntuación. Por lo tanto, vencedor absoluto, Oroith Abesbatza con un 88,22%. Puntuación altísima para un concurso de esta categoría.
Al finalizar el acto de clausura Dante Andreo, miembro del jurado comentaba «es un excelente coro con un magnífico resultado técnico, estilístico y artístico además de mantener un respeto absoluto por la partitura y mucha musicalidad».
Mercé Baigét i Solé reseñaba: «tienen un muy buen sonido, redondo y bien empastado con buen timbre cálido y expresivo».
Para Werner Plaff lo más destacable de Oroith era «su variado repertorio, diferenciando bien el carácter y estilo de las distintas obras. Además, añadía, cuentan con una buena directora, bien preparada en todos los géneros y con mucho rigor musical».
Resto de corales
El segundo clasificado fue, la Coral Sant Jordi, de Barcelona (82.50) y después Doinuzahar Kamara Abesbatza, de Durango (73.00), Coro Interludio, de Burgos (71.61), Coral San Agustín, de Almería (67.94) y Coral Instituto Padre Manjón, de Granada (62.50).
Katrin Iturralde destacaba, que «Oroith está en un gran momento».
«Estos premios -proseguía- demuestran muchas cosas pero también exigen que no bajemos la guardia y que tengamos que seguir haciendo alarde de lo bien que lo podemos hacer. Son experiencias únicas, en las que el coro disfruta a tope con lo que canta; por supuesto siempre intentando transmitir lo mismo a l público. Tenemos muchos proyectos y esto será un buen impulso».