SAN SEBASTIÁN. DV. Representantes de todos las formaciones políticas presentes en el Ayuntamiento de Andoain -PSE, PNV, EA, PP y EB- se reunieron ayer en un sencillo homenaje al columnista del diario El Mundo José Luis López de Lacalle al cumplirse el séptimo aniversario de su asesinato por ETA.
El alcalde de Andoain, José Antonio Pérez Gabarain (PSE-EE), encabezó la representación municipal en este homenaje, al que acudió la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco, Maixabel Lasa. En esta ocasión, la viuda de López de Lacalle, Mari Paz Artolazabal, no pudo estar presente ya que, según explicó el regidor andoaindarra, un accidente sufrido recientemente le obliga a desplazarse en una silla de ruedas, aunque en «unos días se recuperará y saldrá adelante».
Sí asistió el hijo de López de Lacalle, Alain, quien estuvo arropado por otros familiares y amigos de este articulista asesinado de cuatro disparos el 7 de mayo de 2000 en las inmediaciones de su domicilio de Andoain. En esta localidad, ETA también mató, tres años después, al jefe de la Guardia Municipal, Joseba Pagazaurtundua.
Pérez Gabarain fue el encargado de depositar un ramo de rosas rojas ante el monolito colocado en 2002 en Andoain en memoria a López de Lacalle, que está compuesto por una letra 'L' metálica que remata una base de piedra. Tras la ofrenda floral los presentes se dispersaron tras un fuerte aplauso.
El primer edil de Andoain transmitió la «satisfacción» de la viuda de López de Lacalle por la organización de este acto de recuerdo a su marido y a un «gran compañero».
Consenso
Pérez Gabarain se congratuló del consenso con el que contó este homenaje, respaldado por todos los grupos municipales en honor a un «amigo» al que, según dijo, nunca podrán olvidar. Expresó su deseo de que todos los municipios organicen celebraciones de estas características, al tiempo que aseguró que los partidos presentes en el consistorio de Andoain seguirán «enfrentándose a quienes nos arrebataron a familiares y amigos».
La fundación que lleva el nombre del columnista asesinado entregó el pasado viernes en un hotel de San Sebastián su premio anual al sacerdote jesuita Alfredo Tamayo, en agradecimiento a su cercanía con las víctimas del terrorismo.