Nos espera un largo mes de mayo. Parece que esto no termina, que no puede terminar. Hacían falta cuatro puntos, y se consiguieron tres. Se supone que no falta más que uno, pero no hay quien se fíe si el quinto esta a cuatro y quedan por jugarse nueve... Qué tormento.
Lo bueno es que el equipo parece infalible. Da igual quién juegue y quién no. Preocupan las bajas, pero el día del partido apenas se notan, porque el Real Unión está en la ola, los jugadores están en la ola... Juegan Erkizia y Aizpurua y lo hacen bien; Huegun juega cada vez más. Todo va como sobre ruedas.
Y aunque la clasificación sigue apretada, a cada jornada el Real Unión gana un puesto, se hace más fuerte, echa raíces en la zona premiada.
Y por todo eso, aunque matemáticamente sigue siendo una cuestión poco clara, todos vemos al Unión jugando para subir a Segunda en junio. Momento trascendente. Pero no tanto como esa tercera fase de la Sociedad Anónima Deportiva.
Llega también el momento clave de la campaña de conversión. Empieza la tercera fase, la del todo o la nada. La que hará buenos o malos los números registrados hasta ahora. Y ¿es más importante que subir? En buena lógica debe uno pensar que sí, pero lo cierto, y que me perdone el presidente, me hace más ilusión un ascenso que las acciones que he comprado. Jugamos para ganar y ganamos para subir. Subir nos exige ser SAD, y ser SAD será realmente útil si subimos. Que si no es este año puede ser el siguiente, ya, pero, ¿por qué no esforzarnos en que sea éste? No sólo de SAD vive el fútbol.