Lunes, 7 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

Editorial
Sarkozy presidente
LA victoria de Nicolas Sarkozy en las presidenciales francesas, con una diferencia de siete puntos sobre Ségolène Royal, señala de manera inequívoca la preferencia mayoritaria en el país vecino respecto a la orientación que han de adoptar los cambios que requiere Francia. Una orientación que podrá ser en todo caso ratificada o matizada en las elecciones legislativas previstas para el próximo mes de junio. Será también en estos comicios cuando se compruebe si el acceso de Sarkozy a la presidencia de la República representa no sólo un liderazgo que arrastre tras de sí al centro-derecha francés y asegure la continuidad de su mayoría parlamentaria, sino capaz de pasar página respecto a la tradición conservadora que en los últimos años ha encarnado Jacques Chirac. Para ello Sarkozy parte con una doble ventaja: la amplia diferencia que sacó ayer a la candidata de la izquierda y que lo lograra, además, desde una interpretación personalísima de una derecha 'desacomplejada'. Por su parte, la derrota de Royal -que se situó por debajo del resultado obtenido por Lionel Jospin en 1995- constituye un trance complicado para el PSF y en general para la izquierda francesa. Los socialistas franceses deberán demostrar en el plazo de unas horas que son capaces de metabolizar el escrutinio y que están en condiciones de emplazar a la derecha a un nuevo pulso el mes que viene. Algo que no les resultará nada sencillo, habida cuenta de que la división y la contestación interna a su candidata a la presidencia condicionaron desde un principio las aspiraciones de ésta. La liza final entre Sarkozy y Royal y el veredicto de las urnas subrayaron también todas las incógnitas que ya se habían apuntado sobre la verdadera naturaleza, social y política, del centrismo en Francia y sobre las posibilidades reales de que la opción Bayrou acabe corrigiendo en las legislativas el bipartidismo.

Sarkozy anunció ayer el «regreso de Francia a Europa». Una declaración de intenciones que ha debido alegrar no sólo a las formaciones afines de otros países europeos sino a todas las fuerzas que coinciden en la necesidad de dar un mayor impulso a la Unión. Francia afronta los retos que impone la globalización lastrada por una deuda pública creciente, un sector público omnipresente y sobredimensionado y una sociedad predispuesta a sortear las dificultades contando siempre con la providencial ayuda del Estado. Pero los franceses no pueden posponer por más tiempo su propia toma de decisiones frente a un mundo en continuo cambio, extraordinariamente competitivo y por ello mismo inestable. Las certidumbres que han venido procurando la cobertura social y la capacidad financiera de las instituciones de la República hace tiempo que dejaron de ser tales. La liberalización de la economía francesa y su mayor apertura a los mercados exteriores constituye tanto un propósito de Nicolas Sarkozy como una necesidad inaplazable para Francia.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS