Victoria de Barriola con sabor a txapela El de Leitza, extraordinario, batió al campeón en su propio terreno. Exhibió golpe y defensa para ganar a un Irujo que perdió nueve tantos.  La derecha de Barriola funcionó, sobre todo en la primera parte del encuentro, ante un Irujo que cometió demasiados errores. [FOTOS: NURIA GONZALEZ] | | Imprimir Enviar | | | IRUJO 20 - BARRIOLA 22 | Tiempo de juego: 76 minutos y 18 segundos, incluidos los diez de la retirada de Barriola al botiquín con el 4-7 y los dos que estuvo Irujo en el vestuario con el 15-17. El tiempo real fue de 15:54.
Pelotazos a buena: 298.
Tantos de saque: Irujo, 6. Barriola, 3.
Faltas de saque: Irujo, 0. Barriola, 0.
Tantos en juego: Irujo, 9. Barriola, 10.
Tantos perdidos: Irujo, 9. Barriola, 5.
Marcador: 0-5, 4-5, 4-7, 7-7, 7-9, 12-9, 12-10, 13-10, 13-14, 14-14, 14-15, 15-15, 15-17, 16-17, 16-19, 20-19 y 20-22.
Botilleros: Juan Ángel Martínez de Irujo con su hijo Juan y Joxton Olaetxea con Barriola.
Momios de salida: doble a sencillo a favor de Irujo. Se cruzaron, incluso, apuestas de 40 a 100 antes de comenzar el encuentro.
Incidencias: fenomenal entrada en el Ogueta de Vitoria. Se rozó el lleno. 2.000 espectadores. Gran ambiente. | | | |
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VITORIA. DV. Abel Barriola volverá a disputar una semifinal del Manomanista -algo que no ocurría desde 2003- gracias a su triunfo por 20-22 ante Juan Martínez de Irujo ayer en el Ogueta de Vitoria. De paso, destronó al campeón manomanista, a quien superó en un partido intenso, lleno de alternativas, emocionante, ofensivo por parte de ambos y al que le sobraron los errores de Irujo. Perdió nueve tantos, demasiados ante un rival que no perdió la cara y tuvo fe en la victoria hasta el último instante, hasta cuando se le torció la eliminatoria con el 20-19. Barriola disputará su semifinal contra Patxi Eugi el domingo 20 en el frontón Astelena de Eibar, con motivo de la reapertura de la catedral de la pelota a mano.
Barriola logró una victoria con sabor a txapela. Mostró argumentos suficientes para confiar en él en lo que resta de competición, a menos que acuse el amago de tirón en la ingle que le obligó a abandonar la cancha con 4-7 y a jugar vendado el resto del encuentro. Él mismo confesó que tras unos primeros momentos de duda, no acusó molestias y pudo jugar con absoluta normalidad.
El leitzarra batió a Martínez de Irujo en su terreno. No dio ningún paso atrás. Decidido a ir hacia delante, no reculó. Buscó el sotamano y la volea con la misma insistencia que el campeón. No le importó contagiarse de ese ritmo diabólico que impone el de Ibero y salió vencedor en ese duelo.
Quien pretenda ver un mano a mano de primer nivel con peloteo del siete al siete hasta que el más poderoso se adueñe de la cancha, haría mejor en recurrir a la videoteca. Los grandes manomanistas actuales han renunciado a ese tipo de juego. Restan el saque y plantan sus pies en el cinco para tratar de tomar la iniciativa lo antes posible. Lo hace Irujo y lo hace Barriola.
La volea de derecha, sobre todo, resultó un arma fundamental para Barriola. Si otras veces Irujo ha obtenido un gran rendimiento de ese golpe, esta vez su rival imprimió mayor velocidad a ese golpe, que le permitió no sólo defenderse, sino tomar la iniciativa.
La derecha a bote le funcionó, sobre todo, al principio, hasta su retirada a vestuarios con el 4-7. Después no gozó tanto. Sucede que tampoco la derecha de Irujo se pareció a la de sus mejores tardes. El de Ibero llevaba un mes sin jugar porque había tenido problemas en esa mano. Reconoció que con esa mano no consiguió dar a la pelota la altura imprescindible en el mano a mano. Tuvo ocasiones para rebasar a Abel. No lo consiguió nunca. Se encontró siempre con la volea del zaguero de Leitza, quien confirmó la elegancia y efectividad de su zurda, con la que pone la pelota muy arriba y lejos.
También en defensa
Las eliminatorias anteriores sólo habían permitido ver a Barriola en su faceta ofensiva. Estaba claro que contra Irujo se iba a poder calibrar su defensa. Despejó cualquier duda. Pocas veces le habremos visto cuajar una actuación tan completa en defensa.
Martínez de Irujo mostró carencias. Es cierto. Aún así, hace falta jugar a un altísimo nivel para batirle porque exhibe una defensa formidable y busca el pelotazo rápido, obliga al contrario desde posiciones en las que otros se limitan a hacer buena. Sacó como un demonio en la primera mitad de partido y restó de maravilla los saques de Abel. Volvió a manejar la zurda con violencia, sobre todo en esa postura de arriba, en besagain de aire, que él maneja con una soltura increíble. Sin embargo, esa misma zurda le condenó con cinco pelotazos a la contracancha para el 12-10. Barriola vivía sus peores momentos tras regresar vendado del vestuario. Le dio vida con varios errores graves que otras veces no había pagado tan caro. Esta vez los pagó a precio de oro porque el rival no estaba dispuesto a perdonar.
Pese a ello, tuvo el partido en la mano tras remontar un 16-19 en contra para adelantarse 20-19. Parecía haber recuperado el control... cuando un derechazo cómodo se le cayó al suelo. Fue a darle altura y falló con estrépito (20-20). Era su noveno fallo. Consiguió enredar el penúltimo tanto, pero Barriola resolvió colocando la pelota entre la pared izquierda y el suelo. Irrestable. El zaguero de Leitza acabó con un tanto de saque, el tercero de su casillero. Explotó de alegría. Vuelve a ser de primerísima.
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