E. Larrañaga expone lo siguiente: «Estos días de lluvia los reductores de velocidad colocados en zonas de curvas se hacen sumamente peligrosos para los motorista. Aun yendo despacito las ruedas patinan. Están en curva y en más de una ocasión me he visto con los huesos en el suelo. ¿Tan complicado es cambiarlos de sitio? Un poco más adelante o un poco hacia atrás, pero nunca en curva. Además los que colocan los reductores parece que no saben que circulando a más velocidad y contra más rápido la moto sufre menos y el piloto siente menos el golpe del reductor».