Miércoles, 2 de mayo de 2007
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Pablo Echarri vive su momento más político con 'Crónica de una fuga'
El actor argentino estrena película y protagoniza además la serie 'Montecristo'
Pablo Echarri vive su momento más político con 'Crónica de una fuga'
Echarri en 'Crónica de una fuga'.
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MADRID. Pablo Echarri está de vuelta en España, país en el que su tarjeta de presentación fue Plata quemada. Pero el actor argentino no viene para quedarse como muchos de sus compatriotas, porque estar a miles de kilómetros de la metrópoli en la que nació hace 38 años le pone «melancólico». «Es que soy muy porteño. Cuando estoy fuera, echo tanto de menos a mi familia, amigos, mi cama, a mi Buenos Aires, una ciudad dura pero maravillosa. Además, es que allá tengo una carrera envidiable», aclara este galán de potente físico.

Vendedor de ropa femenina antes de triunfar como actor de telenovelas y series, Echarri ha hecho doblete en Argencine, ciclo que se acaba de clausurar en Madrid, en el que ha estrenado la película de género Crónica de una fuga y se ha revisado la que, por el momento, es su segunda incursión en nuestra cinematografía, El método.

La Argentina de los años oscuros es el escenario de Crónica de una fuga, filme basado en una historia real y estremecedora sobre cuatro jóvenes que en 1977 fueron secuestrados y encerrados en un centro clandestino conocido como la Mansión Seré, de la que después de 122 días de encierro y torturas lograron escapar.

Por primera vez, Echarri jugó a ser el malo de la película porque le tocó ser el torturador. «Es una historia de opresores y oprimidos, de héroes y villanos en los años de plomo. Este trabajo me llegó en un momento muy particular porque llevo muchos galanes en televisión, personajes marcados por una única característica: la nobleza. Estaba un poco aburrido, quería salirme de ese papel y que mejor que con un tipo tan nefasto y tan alejado de la ley como el de Crónica...», declara el que, según las encuestas, es el intérprete más sexy de Argentina.

Harto de ser el bueno y el noble, Echarri se embarcó en esta producción que todavía no tiene distribución en España. «Dar vida a este hombre con esas altas dosis de cinismo y perversión me ha dado herramientas para evolucionar. Y también he sentido que me respetan un poquito más», asegura este intérprete que está viviendo su etapa más política porque al citado filme suma el éxito televisivo de Montecristo, culebrón en el que aparece como un desaparecido retornado.

«Yo era muy pequeño durante la dictadura. Para llevar a cabo su asqueroso plan, el Gobierno militar utilizaba un sistema de persuasión cínico y perverso. Estaban los oprimidos, los opresores y los que dormíamos. Y como la televisión no pide permiso para entrar en las casas, se mete y punto, Montecristo ha hecho que las nuevas generaciones conozcan qué pasó en esos terribles años», explica.

Como el tango, Echarri dice que treinta años no son nada y que para cerrar heridas «primero hay que ahondar en ellas. Con estos dos trabajos, siento que he saldado una deuda y, sin quererlo, me convertí en un abanderado. Los desaparecidos pasaron de 30.000 y las familias de estos muertos creen que todos los argentinos fuimos cómplices porque no denunciamos, estuvimos pasivos. Ahora he podido aportar mi granito de arena», cometa el actor. COLPISA

 
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