Domingo, 29 de abril de 2007
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LA CALLE DE LA MEMORIA
Oposición con levantamiento de pesos 982
Oposición con levantamiento de pesos  982
La Ciudad Sanitaria donostiarra vivió una insólita sesión de levantamiento de pesos.
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Hace 25 años no se hablaba de otra cosa en la ciudad. Las pruebas para acceder a un puesto de pinche de cocina en la Residencia Sanitaria incluían un ejercicio cuando menos peculiar: levantar dos veces un saco de 30 kilos. ¿Innecesario o práctico? El debate estaba servido.

«Levantar a pulso 30 kilos de peso, prueba para lograr empleo de pinche», titulaba la compañera Ana Urroz la información. En ella, detallaba que buena parte de las 1.365 personas que optaban a uno de los veinte puestos de pinche de cocina se habían sorprendido ante la necesidad de alzar pesados sacos de patatas para acreditar su idoneidad para el puesto.

Primero habían hecho un examen teórico, con pruebas matemáticas. Después les habían trasladado al sótano del edificio, a su almacén, para convertirse en ocasionales levantadores de pesos, en grupos de seis. «La prueba consiste -explicaba el presidente dle tribunal- en levantar este saco con treinta kilos de peso. Esto equivale a los pesos que luego hay que manejar en la cocina. Como se trata de cazuelas que estarán calientes, han de procurar no acercar el peso al cuerpo».

La prueba práctica consistía, pues, en levantar el saco del suelo hasta la mesa. Esto debían hacerlo en dos ocasiones y sin acercar el saco al cuerpo. Antes de realizar el ejercicio, asistían a una demostración hecha por uno de los pinches de la Residencia. «Verdaderamente lo realizaba con una destreza y una facilidad pasmosa».

Según relataba la reportera, «los aspirantes, sobre todo las aspirantes, en el momento de hacerse con el fardo pasaban ciertos apuros. Muchas de las mujeres señalaban que era una prueba bastante 'machista' y lo que sí había era un ambiente de sorpresa ante el contenido del examen».

«Por orden alfabético, los aspirantes fueron pasando a la sala en cada una de las pruebas. Sólo los más fuertes llegaban a dominar la carga y descarga en dos ocasiones consecutivas con éxito, y sin apoyar el peso en el cuerpo. Cada vez que salía una tanda de seis de la prueba, los comentarios de los que esperaban fuera eran de ánimo, y cada vez que entraba otro grupo los deseos de suerte se comentaban entre todos».

Con Osakidetza aún sin crear -el Parlamento Vasco aprobaría su constitución en mayo de 1983- aquellas comentadísimas oposiciones habían sido convocadas por la Direccion General del Insalud.

 
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