Debemos reconocer, en nuestra contra, que los ciudadanos andamos pelín empanados. Con nuestras preocupaciones y nuestro mp3, no estamos en la mejor disposición para entender mensajes complejos. En nuestro favor, diremos que son demasiado complejas las hojas informativas que estos días animan los viajes de la línea 33 de D-Bus.
La mayor parte de los usuarios que lee con fruición las dos caras con las que trata de conocer las nuevas coordenadas espacio-temporales que regirán su vida a partir del miércoles sólo entiende el mensaje básico, el que aparece más claro y repetido, que en vez de la línea 33 va a haber dos, la nueva 33 y la 40, y que entre ambas sumarán cinco servicios cada hora en vez de tres.
A partir de ahí, todo son dudas y conjeturas. ¿Cómo calculo cuándo pasará el 33 por Ategorrieta si sólo sé a que hora sale de Larratxo? ¿Puede ser que una línea sólo pase por Berio en un sentido? ¿Cómo me aclaro con eso de que sólo llega hasta El Diario Vasco pero con muchas excepciones? ¿Quién sabe dónde? Entre los usuarios, pocos, pero da gusto ver tanto diálogo social.