Fue bonito mientras duró, habría que decir del proceso de debate iniciado hace dos años sobre Sagüés, con aquella exposición de ideas en el museo San Telmo. El alcalde estaba tan lanzado entonces que hasta se comprometió a impulsar el proceso que definiera el Colegio de Arquitectos para la remodelación urbanística de este ámbito, y cuando éste llegó... ¿Leches! que hueso más duro de roer. Si yo ya sé lo que quiero para este lugar. Pero querer y llevar a cabo ya se sabe que no son lo mismo. El consenso político de la Corporación será necesario pero no suficiente para llegar con garantías a algún puerto. A no ser que lo que se pretenda sea hacer lo mío o nada. La opción del Colegio de Arquitectos era cuando menos algo serio, porque ¿creemos o no creemos en la participación ciudadana? El proceso propuesto iba a durar un año: ¿Ponemos el cronómetro en marcha para saber cuánto tarda la corporación en definir algo para Sagüés?