Domingo, 29 de abril de 2007
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IÑIGO SEGUROLA PAISAJISTA
«Lo más antiecológico que hay en un jardín es el césped»
Paisajista profesional y jardinero vocacional, enseña sus secretos en Tele 5. Y desvela otra pasión, la nueva cocina, que experimenta con los consejos de Andoni Luis Aduriz
«Lo más antiecológico que  hay en un jardín es el césped»
El paisajista y presentador de televisión Iñigo Segurola, siempre rodeado de flores. [MIKEL FRAILE]
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Nació en San Sebastián hace 40 años.

Estudió en Pamplona y más tarde en Edimburgo. Es miembro de Lur Paisajistak y descubre los secretos de las plantas en sus programas de Tele 5. También da clases de paisajismo en las escuela Kunsthal de Irun.

Vive en un caserío de Oiartzun «en el fin del mundo pero a las puertas del cielo», rodeado de jardín, huerta, y muchos animales; perros, gatos, gallinas, cabras y un burro.

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- Se define como paisajista pero no como jardinero.

- Son dos cosas distintas. Es como comparar un arquitecto con un albañil, el primero proyecta y el segundo construye. En este caso, el paisajista proyecta y el jardinero elabora y mantiene. Pero como en esta profesión trabajas con seres vivos, las plantas, necesitas muchos conocimientos y la mejor manera de tenerlos es ejercer también de jardinero. Es decir, soy paisajista profesional y jardinero de vocación... Todas mis horas libres las dedico al jardín.

- También a la huerta.

- Sí, sí. Y cuando viajo, me gusta buscar semillas de hortalizas y hierbas distintas que luego planto en mi huerta. Ahora estoy alucinado con lo que sabe de esto el cocinero Andoni Luis Aduriz; es el no va más y me ha abierto la mente. Me enseña muchísimo, como cocinar maravillosos platos de veduras con proteínas, sin necesidad de carne ni pescado.

- Volviendo al paisajismo, ¿cuántos parques ha diseñado?

- Muchos. Sobre todo en Gipuzkoa: San Sebastián, Irun, Bergara, Zarautz, Eibar, Tolosa...

- ¿No tiene competencia?

- Sí, claro. Hay más gente en esto. Pero llevamos ya muchos años y hemos ganado varios concursos con nuestros proyectos.

- Algunos muy polémicos.

- Siempre que haces algo diferente desatas la polémica. Como en la Plaza Europa de acceso a las universidades. La hicimos en colaboración con el escultor Andrés Nagel, que no quería poner florecillas. Entonces decidimos plantar las mal llamadas malashierbas. ¿Qué follón! Hubo cartas en DV pidiendo que «quitaran esos hierbajos»... Después de todo el lío acabó gustando. Nos ocurrió algo parecido cuando mezclamos acelgas y flores de temporada en el Boulevard.

- ¿Los ayuntamientos cuidan cada vez más sus espacios públicos?

- La gran expansión urbanística está incrementando las zonas verdes de manera increíble. Pero el número de esas zonas verdes es mucho mayor que los presupuestos para mantenerlos. Y eso no es sostenible. Por lo que ya no se ven esos céspedes con la hierba tan cortita. Realmente el césped es lo más antiecológico que hay en un jardín: requiere riego, energía de combustible para segar y mucho mantenimiento.

- ¿Qué aportan esas zonas verdes a los ciudadanos?

- Evasión y un contacto primario con la naturaleza. La gente vive a través de ellas los cambios de estación, cómo salen las flores o cómo llega el invierno.

- ¿Los perros son un problema?

- Ellos, no. Pobrecillos. El problema son sus dueños. Muchos no tienen asumido que sus perros no pueden entrar en ciertos jardines porque los estropean.

- ¿El cambio climático también afecta a las plantas?

- Aquí y de momento, no sé hasta qué punto es tan evidente. Pero es innegable que se está produciendo un cambio climático por el desequilibrio que provocamos nosotros, los seres humanos.

- ¿Y las modas?

- Más que modas son tendencias. Ahora sí existe una conciencia ecológica mayor que hace veinte años, y las tendencias van hacia modelos de jardinería más salvajes y no tan contenidos. Es decir, dejar a las plantas que se expresen y crezcan más a su aire.

- Los jardines zen sí se llevan.

- Pueden ser una moda o incluso una filosofía de vida. Son bonitos, pero me resultan algo encorsetados.

- ¿Qué flor se regala a un enamorado?

- No hay una concreta. Si se regala con amor, bien regalado está.

- ¿Su planta preferida?

- ¿Hay demasiadas! No podría elegir entre tantas. Aunque ahora estoy enamorado de los helechos arbóreos que vienen de los bosques de Tasmania.

 
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