PARÍS. DV. La socialista Ségolène Royal, segunda en la primera vuelta de las presidenciales francesas con el 25,87% de los votos, y el centrista François Bayrou, eliminado con el 18,57%, se han quedado sin el debate televisivo que habían pactado para aclarar los puntos de convergencia y diferencia de sus proyectos políticos. Los imperativos legales de igualdad estricta en el tiempo de palabra mediático de los candidatos obligaron a Canal Plus Francia a renunciar a la organización del cara a cara de mañana.
La cita entre la finalista y el tercero en discordia, inédita en los anales electorales galos, es vital en la estrategia de la candidata de la izquierda para impedir la victoria del presidenciable conservador, Nicolas Sarkozy (31,18%), en la segunda vuelta del 6 de mayo. «Dijimos que habría un debate público y no tratos de pasillos», se había felicitado François Rebsamen, co-director de la campaña de Royal, al anunciar el duelo desconvocado horas más tarde. La cadena privada alegó que «no está en condiciones de producir el debate» debido a las reglas del Consejo Superior Audiovisual (CSA). Este órgano rector del sector obliga a radios y televisiones a respetar la estricta igualdad en el reparto del tiempo de palabra a los candidatos.
La anulación es la penúltima peripecia que afecta a una iniciativa mal vista desde el equipo asesor del aspirante conservador. En un primer momento, Royal se había brindado a debatir con Bayrou en el marco de un foro organizado hoy en París por el sindicato de la prensa regional. La candidata socialista acusó ayer a Sarkozy de haber presionado a esa asociación para impedir la participación del líder centrista en la reunión. «En Francia la prensa es libre, salvo cuando sufre algunas presiones, lo que es lamentable», declaró.
Cautivar al centro
Los estrategas socialistas esperaban que el ejercicio de transparencia serviría para cautivar a buena parte del electorado centrista, factor clave para aspirar a la victoria final. Corren el riesgo de espantar a los sectores más extremistas e intransigentes de los simpatizantes comunistas y trotskistas. Pero no les queda más remedio cuando el conjunto de la izquierda comparece en la segunda vuelta con un nivel históricamente bajo (36,44%).
Los once sondeos publicados desde el cierre de los colegios electorales el pasado domingo vaticinan la victoria de Sarkozy con porcentajes que oscilan entre el 51% y el 54% de los votos. En las tres ultimas encuestas la correlación de fuerzas es de 53-47. El presidente de la gobernante UMP se impone incluso en la hipótesis de que sólo una cuarta parte de los 6,8 millones de electores de Bayrou se inclinan por votarle.
Los estudios demoscópicos desmienten los cálculos de Rebsamen, quien pronosticó que si Royal «se hace con la mitad de los votantes de Bayrou, gana». La receta para un triunfo apurado de Royal debe reunir según Jean-François Doridot, especialista de Ipsos: una muy baja movilización de los electores de Le Pen (10,44%), un trasvase de Bayrou a Royal superior al 50% con una abstención centrista del 25% por lo menos y muy buenas transferencias del resto de la izquierda.