SAN SEBASTIÁN. DV. No es lo habitual, pero el caso de los desesperados padres asturianos que han suplicado la ayuda de la administración para que se ocupe de corregir el mal comportamiento de su hija, no es tan extraño. La Diputación de Gipuzkoa recibe cada año el S.O.S. de al menos «una o dos familias» en situaciones muy similares a las que vive la pareja asturiana, que ha tirado la toalla tras «probar de todo» para enderezar el comportamiento de la menor. La hija, de 13 años, se escapa del colegio y hasta tiene conductas delictivas.
En el caso de Gipuzkoa, «son familias que recurren a la Diputación porque no pueden vivir con su hijo a causa de su mal comportamiento y que viven una situación insostenible en el hogar», asegura Jose Luis Madrazo, director general de Atención a la Dependencia y Desprotección de la Diputación. En esos casos, la institución foral asume «la guarda» del menor de forma temporal. «La patria potestad sigue quedando en manos de los padres», recalca Madrazo.
El director foral reconoce que casos de este tipo «no son habituales» y suponen un peso muy pequeño teniendo en cuenta que la Diputación atiende cada año a un millar de menores en los sistemas de protección social, de los cuales 450 son tutelados en acogimiento familiar o residencial. «Lo que sí es chocante es que una familia salga a la opinión pública a contar su caso y pedir ayuda para poder cuidar o educar a su hija», añade.
Con esas familias que reclaman ayuda en Gipuzkoa se lleva a cabo una «intervención familiar», similar a la que se realiza si la Diputación tutela a cualquier otro menor tras detectar una situación de desprotección o tras recibir una orden judicial.
Una vez recibida la llamada de auxilio de los padres, se procede al acogimiento temporal del hijo en un piso tutelado. Durante ese tiempo, un grupo de educadores trabaja con el menor, para intentar corregir o enderezar su mal comportamiento, y con los padres, para solucionar los problemas existentes en el hogar «con el fin de lograr un rápido reencuentro en la familia».
No obstante, el proceso puede terminar con la retirada de la tutela a los padres.
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