ONDARROA. DV. Los barcos de la flota del Cantábrico zarparán mañana desde Hondarribia, iniciándo así su campaña experimental de la anchoa en el Golfo de Vizcaya después de que se retrasara por un problema de «comunicación y coordinación» con Francia. Tras recibir ayer los pescadores la documentación, se inicia esta fase, llamada Pelgas. Por parte francesa partirán dos pelágicos y un cerquero, y por parte española irán tres barcos, dos de cerco mayores de 24 metros, el Luis Barranco de Hondarribia y el Berriz Ave María de Orio, y un tercero de menos tamaño de Galicia. Las tres embarcaciones irán acompañados del buque científico francés Thalassa. El programa científico estará operativo hasta el día 22 de mayo.
Los barcos franceses que han salido a la captura de la anchoa no pescaron nada ayer . El presidente de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, Jaime Tejedor, denunció que «la campaña experimental de la anchoa, científica para nosotros y comercial para los franceses, viene avalada por un acuerdo político del 21 de diciembre adoptado por Bruselas». Así, acusó al Gobierno español de «sacarse ahora de la manga que las competencias son de las comunidades autónomas». Respecto a la compra por parte de un mayorista de Getaria de anchoa pescada en Francia, consideró que «está muy mal» porque «además hay un comunicado de la asociación de conserveros en el que se solidarizan con nosotros»
Ampliación
La Comisión Europea (CE) admitió ayer la petición del Gobierno español de extender la zona de prospección de la campaña Rastrillo, asignada a la flota española en el mar Cantábrico, y pidió que España se ponga de acuerdo con Francia para esa ampliación. Si anteriormente los arranzales sólo podían faenar en una pequeña franja de nuestra costa, ahora podrán hacerlo hasta Burdeos. En concreto, el Ejecutivo comunitario aceptó la petición española, tras una reunión celebrada en la feria Seafood entre el secretario general de Pesca, Juan Carlos Martín Fragueiro, y el director de Pesca y Asuntos Marítimos de la CE, Fokion Fotiadis. Esta fase afecta a 13 barcos españoles, aunque se requerirá el acuerdo con Francia «para trabajar en mejores condiciones».