Un falso risoto de mejillón crujiente, de la cafetería donostiarra Zurriola Marítimo (ZM) se adjudicó el primer premio, el plato de oro, del concurso de pintxos celebrado ayer bajo la organización de la Asociación de Barmen de Gipuzkoa en el hotel Barceló Costa Vasca de San Sebastián. En segundo lugar quedó el bar Gran Sol hondarribiarra, con la plata. El bronce se lo adjudicó el bar Zeruko, de la Parte Vieja donostiarra. El galardón al pintxo más original se lo otorgó el jurado al bar A fuego negro, de la calle 31 de Agosto donostiarra y el del label vasco a Casa Vergara, muy cerca del anterior, en la calle Mayor, por la confección de un habano a base de morcilla.
De los 24 participantes iniciales, el jurado clasificó a nueve. «El nivel es muy alto. Hay cuatro excelsos y otros cuatro muy buenos», señalaba el crítico gastronómico Rafael García Santos que había catado los pintxos junto a los cocineros Íñigo Lavado (Ficoba), el santanderino Senén González y el barcelonés Quim Marqués. Completaban la terna de elegidos para la final el bar Juli (Errenteria) y los donostiarras La Viña, Mesón Martín y Mil catas.
«Ha sido una inspiración. Hace dos días se me ocurrió el pintxo de mejillón. ¿Sabes por qué? Porque hoy es muy difícil comerse uno con su propia cáscara, bien elaborado, en un bar», explica a este periódico José Luis García, que lleva un par de años en los fogones de la moderna cafetería de La Zurriola y diez como cocinero. Estaba tan desbordado por el éxito que aparecía muy serio. «Por supuesto me ha hecho mucha ilusión, porque no me lo esperaba. He visto un nivel muy alto. Ganar en Gipuzkoa el campeonato de pin-txos es como vencer en el mundial». Considera que ZM deberá elaborar pintxos de alta cocina. «Eso haremos sin duda y presentarnos aquí era una prueba a ver qué perspectivas teníamos». Su jefe, Rafa, asentía.
Vicente Muñoz y la rumana Mikaela Pop, de Gran Sol hondarribiarra, quedaron segundos. Presentaron un apetitoso «pimiento relleno con txipirón en su jugo, con arroz verde y jugo de hortalizas» explica Muñoz mientras su ayudante posa con el platillo en la mano. «Lo he denominado Kontxita, en honor de Kontxi Bereziartua -del campeonísimo Aloña Berri donostiarra-, con la que he coincidido en varios concursos y siempre me ha animado». Gran Sol ha participado en cinco concursos y en todas ha ganado, incluído el oro.
El descubrimiento del certamen fue el Zeruko, tercero. Un bar en la calle Pescadería de la Parte Vieja que en sólo dos años se ha aupado al podio de los pin-txos. Su creador es Josean Calvo, a quien ayudaba Axel Velasco. Su pintxo tiene sabor y es muy llamativo: una cazuelita cubierta por una red metálica y el bocado sobre ella. «Se trata de una barbacoa, que es la cazuelita, donde hemos metido sarmientos y sobre la rejilla colocamos y cocinamos el bacalao, que sale con aroma de la brasa». Estaban muy satisfechos. «No podía imaginar que el primer año de concurso nos llevásemos el tercer premio».
Enrique Martín, del mesón de su nombre, ganó el de tiradores de cerveza en el desempate final a una nerviosa Susana Cifuentes, de Antonio Bar.