LAZKAO. DV. El calor ha sido el gran protagonista del primer fin de semana de las fiestas de San Prudencio en el que las calles se volvieron a llenar de lazkaotarras y visitantes dispuestos a disfrutar. Pero éste no ha sido más que el primer plato de un menú que tendrá un potente segundo plato (el próximo fin de semana) y hasta postre (con las fiestas de Lazkaomendi).
Tras el día de disfraces del sábado, el domingo fue la jornada de las gaitas, los bertsos y el sonido de los tambores y los barriles. El día comenzó con la feria de artesanía que, una vez más, reunió en el frontón todo tipo de productos de madera, mimbre, vidrio, bisutería... Entre los visitantes, curiosos y compradores, aunque de estos últimos, menos de lo que les hubieran gustado a los artesanos.
Durante la mañana la feria también tuvo una visita especial, la de los gaiteros de la banda Xacara que, llegados desde Asturias, se encargaron de vestir de música los diferentes rincones de la localidad. Tras amenizar la feria, los gaiteros se encaminaron hasta el otro escenario festivo de la mañana: Lazkao Txiki Zelaia, donde, con sus canciones, hicieron más breve la espera del público que se había congregado allí para asistir al homenaje que se brinda cada año al bertsolari lazkaotarra.
Hace ya catorce años que falleció Jose Migel Iztueta Martikorena, pero sigue siendo uno de los vecinos más queridos. «Este acto de homenaje es una forma de transmitir su legado, al igual que las demás iniciativas ligadas al bertso que llevamos a cabo durante el resto del año», explicaba ayer Mari Joxe Madariaga, dinamizadora de la asociación cultural Goierriko Euskal Eskola, promotora del acto. Fue ella quien, junto a la estatua de Lazkao Txiki que presentaba un aspecto más festivo del habitual -con el pañuelo al cuello- se encargó de recordar a los asistentes su figura. «Un hombre con gran sentido del humor, aficionado a la fiesta y amante de los niños».
Y fueron éstos quienes protagonizaron el homenaje de ayer. Por un lado, los alumnos de la escuela de música Lazkao Txiki cantaron unos bertsos escritos para él por el bertsolari lazkaotarra Jon Agirre, y acompañaron con sus instrumentos los bertsos que en su día Lazkao Txiki dedicó al fuego bajo de los caseríos y que fueron entonados por su amigo Felipe Altuna. Por otro, las dantzaris del grupo Oin Arin le dedicaron varios bailes y fueron las encargadas de depositar las flores frente a su estatua. Trikitilaris y txalapartaris pusieron el otro toque musical de la fiesta que completaron los bertsolaris Mikel Mendizabal, Bixente Gorostidi e Iker Zubeldia.
Por la tarde, el sol volvió a sumarse al programa festivo y acompañó el recorrido de la tamborrada infantil que encabezada por jinetes y caballos y cerrada con la carroza que este año recreaba una carbonera, comenzó en el barrio de San Prudencio para finalizar en una plaza. Entre tanto, padres, abuelos y demás familiares aprovecharon, cómo no, para inmortalizar el momento con sus cámaras. Así finalizó este primer fin de semana de fiestas en el que los lazkaotarras sacaron del armario pantalones cortos, sandalias y vestidos. Ahora, unos pocos días de descanso y el viernes mucho más.
Corrección
Por un error en la asignación de textos en la redacción central, la crónica de las fiestas de Lazkao publicada ayer en la sección Al Día no era la correcta, sino la publicada el día anterior.