Lunes, 23 de abril de 2007
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elecciones francesas
Sarkozy y Royal se pelearán por la Presidencia de Francia
Una participación histórica, cercana al 85%, sanciona el clásico enfrentamiento entre la derecha y la izquierda galas
Sarkozy y Royal se pelearán por la  Presidencia de Francia
Sarkozy y su esposa, Cecilia, sonríen después de depositar su voto en Neuilly, periferia de París. [AP]
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PARÍS. DV. El conservador Nicolas Sarkozy, con entre el 29,6% y el 30% del voto estimado, y la socialista Ségolène Royal, de 25,1% a 25,8% según los diferentes cálculos, ratificaron ayer en las urnas su condición de favoritos y se calificaron para la segunda vuelta electoral que decidirá el próximo 6 de mayo el sustituto de Jacques Chirac en la Presidencia de Francia. La masiva participación, que redujo la abstención a cotas sshistóricamente bajas en torno al 15%, reflejó el efecto arrollador del voto útil a favor de los candidatos de las dos grandes corrientes de derecha e izquierda que con 52 y 53 años, respectivamente, rejuvenecen el clásico bipartidismo francés.

Los directos perjudicados de estos fenómenos, conjugados con la huida del extremismo y el voto contestatario, son el centrista François Bayrou (de 18,2% a 18,7%) y el ultraderechista Jean Marie Le Pen (de 11,1% a 11,5%) que, desde ópticas diferentes, se presentaban como alternativas antisistema capaces de dar un vuelco al mapa político tradicional.

Las estimaciones de voto recogidas a pie de urna por las empresas especializadas colocan a Sarkozy con un pie en el palacio del Elíseo ya que, a expensas del juego de alianzas y pactos, la correlación de fuerzas le resulta extremadamente ventajosa. El presidenciable conservador surfea en la cresta de la ola derechizadora que ha deslizado todo el mapa político galo hacia cotas conservadoras en un corrimiento que responde a una marejada de fondo en las democracias europeas, como ilustran los ejemplos de Austria, Italia o Polonia.

Heraldo sin complejos de la derecha dura y de la ruptura con la blandura social del chiraquismo, Sarkozy ha capitalizado en las urnas su afán por el orden, la autoridad, el mando, la iniciativa, la competencia, el mérito y el trabajo. Con este credo sin apenas matices de equilibrio ha arrasado en el electorado lepenista, uno de sus proclamados objetivos tácticos, y logrado el mejor resultado del centro-derecha francés desde el 28,31% cosechado por el liberal Valéry Giscard d'Estaing cuando cedió El Elíseo al socialista François Mitterrand en 1981.

Por encima de Jospin

Su éxito es compartido por Royal, que ha sabido cautivar con un deliberado estilo maternalista y protector las aspiraciones de los sectores populares de izquierda a la conciliación del orden y la seguridad con el disfrute de las libertades individuales. La Zapatera gala supera el 23% logrado por Lionel Jospin en 1995 cuando el entonces primer ministro socialista llegó contra-pronóstico en cabeza de la primera ronda.

El comportamiento del voto de centro-izquierda prestado a Bayrou por las corrientes socialdemócratas hostiles a Royal será determinante a la hora de establecer en el duelo final las aspiraciones reales de una victoria socialista. El aspirante centrista, que partía con un capital teórico del 9%, ha batido con en torno al 18,5% la marca del 15,85% alcanzada por el democristiano Jean Lecanuet en 1965. Pero fracasa con estrépito en su arriesgada tentativa de dinamitar el bipartidismo derecha-izquierda que vertebra desde hace más de medio siglo la vida política francesa.

Beneficiario también del electorado conservador alérgico a los guiños ultras de Sarkozy, Bayrou se enfunda el uniforme virtual de árbitro de la contienda con la mirada puesta de reojo en las combinaciones que en las legislativas de junio puedan garantizar a la UDF labores gubernamentales. A la postre el viajero bearnés al centro político ha cumplido la segunda etapa de la hoja de ruta estratérgica que él mismo se fijó a comienzos de la década: presentarse en 2002, sacar un resultado con dos cifras en 2007 y conquistar El Elíseo en 2012.

La masiva participación, el voto útil a los dos bloques dominantes y la recuperación de la temática extremista fulminó la dinámica ascendente de Le Pen (11,5%) en las presidenciales: 14,4% en 1988, 15% en 1995 y 16,9% en 2002. Al declinante caudillo posfascista le queda el consuelo de influir en la contienda con gestos inopinados como un hipotético beso de la muerte a Sarkozy, al llamar a votar por él que exacerbaría las pasiones contra el presidenciable conservador.

El todos contra Sarkozy, que ya empezaba a cobrar cuerpo anoche, es el recurso de una extrema izquierda que dilapidó la mitad de su caudal. Sólo el trostkista Olivier Besancenot rebasó con el 4,5% la cota del 3% bajo la que naufragaron fuerzas hace cinco años en el Gobierno de izquierda plural y ahora grupusculares como Los Verdes (1,5%) y el Partido Comunista (2%).

 
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